Carola Pedraza, la madre de la nena de 12 años, busca nuevas alternativas para tratar de la mejorar la calidad vida de su hija que sufre cinco convulsiones diarias y debe tomar 23 patillas por día.
Micaela atraviesa un delicado estado de salud debido a que sufre el Síndrome de Dravet, consecuencia de que ya a los cuatro meses tuvo su primera convulsión y a los seis fue diagnosticada con el Síndrome de West, una encefalopatía (alteración cerebral) epiléptica de la infancia, grave y poco frecuente y de difícil pronóstico.

Desde los cuatro meses nunca dejó de convulsionar, tiene un daño muy grave con un retraso mental severo como una nena de un año y medio, no emite sonidos más que un llanto, no controla esfínteres y usa pañales.

"Ella estuvo muchas veces internada grave al borde de la muerte pero continúa grave, toma 23 pastillas al día para evitar las convulsiones que son en promedio cinco por día. Ahora no está internada pero el miércoles va a ser derivada al Fleni", explicó Carola a El Patagónico.

Cuando llegue a Buenos Aires deberá realizarse los estudios pre quirúrgico para comenzar con un nuevo tratamiento de dieta cetogénica, que es una nueva posibilidad que se suma con la esperanza de que haya cambios en la salud de la pequeña, aunque Carola reconoció que es un tratamiento de baja efectividad.


Actualmente tiene un tratamiento con Valium, el cual no se consigue en la ciudad y debe ser solicitado especialmente a la droguería
ya que son importados, y los costos ascienden a seis mil pesos por mes, lo que es solventado Seros, gracias a un recurso de amparo presentado el año pasado ya que la obra social en un primer momento no lo cubría.


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