Según sus creadores, pertenecientes a la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.), estas pilas podrían mejorar el funcionamiento, por ejemplo, de vehículos eléctricos y permitir avances en el campo de la robótica y la exploración espacial.


En el ámbito doméstico, también mejorarían el rendimiento de los smartphones o las laptops, que por el momento no operan adecuadamente en condiciones de frío extremo.

Esta nueva batería de litio puede recalentarse a sí misma con un gasto de energía mínimo, explica Chao-Yang Wang, uno de los responsables de la investigación.

Hasta la fecha, la pérdida de eficiencia de las actuales pilas de litio en bajas temperaturas se ha subsanado añadiendo "calentadores externos" y material aislante. Pero esto aumenta el peso y tamaño de las baterías, lo cual resulta inconveniente para aparatos como los drones de gran altitud, afirman los científicos.

Para solucionar este problema, los expertos modificaron la estructura de las baterías de litio convencionales incluyendo láminas de níquel en su interior. Este diseño, explican, permite que la corriente se desvíe a través de las placas de níquel y genere calor interno.

Así, cuando este proceso ya ha elevado la temperatura de la batería por encima de los cero grados centígrados, se activa un interruptor que interrumpe esta acción y vuelve al modo de funcionamiento normal.

Los científicos demostraron que estas nuevas baterías pueden pasar de menos 30°C a cero en tan solo medio minuto, con un consumo de apenas el 5,5% de su capacidad.