Una de las trabajadoras de un centro de acogida de refugiados murió, presuntamente, a manos de un refugiado de 15 años habitante del centro de asilo en Suecia.

Una joven de 22 años que trabajaba en un centro de refugiados para menores no acompañados el oeste de Suecia fue asesinada de varias puñaladas infligidas por un refugiado de 15 años, un hecho que conmocionó al país escandinavo y por el que el primer ministro Stefan Lofven prometió aumentar los recursos policiales, en el marco de la peor crisis migratoria que vive Europa en los últimos 70 años.


La muerte de una trabajadora social a manos de un refugiado

La víctima, identificada como Alexandra Mezher y de una familia de origen libanés, murió en el hospital por las heridas de arma blanca que recibió.

Ocurrió en una vivienda para refugiados de la ciudad de Mölndal, cerca de Gotemburgo, donde residen unos diez menores de edad de entre 14 y 17 años.

Según medios locales, los demás residentes de la casa para refugiados intervinieron para tratar de contener al agresor, que fue detenido y puesto a disposición de la fiscalía del distrito.

La Policía sueca no facilitó por el momento ninguna información acerca de la identidad o nacionalidad del agresor.

La mujer atacada fue trasladada tras la agresión a un hospital, donde murió poco después a consecuencia de las heridas sufridas.

Tras conocerse el hecho, el primer ministro sueco expresó su conmoción por lo ocurrido, que calificó de "crimen horrendo", al tiempo que aludió a la creciente preocupación de los ciudadanos por el alto número de refugiados que ha recibido el país, informó la agencia de noticias.

"Creo que hay bastante gente en Suecia que siente una gran preocupación de que pueda haber más casos de este tipo, cuando Suecia recibe a tantos niños y jóvenes que vienen solos (a solicitar asilo)", dijo Löfven en una conferencia de prensa que ofreció tras visitar el lugar del crimen.

El crimen ocurre en momentos en el que el responsable de la Policía Nacional, Dan Eliasson, realizó un llamamiento para recibir 4.100 oficiales adicionales que colaboren en la lucha contra el terrorismo, deportación de inmigrantes ilegales así como para supervisar los albergues de refugiados.

"La policía tiene más carga de trabajo por la situación de los refugiados, por lo que necesitan más recursos", señaló el premier.

Suecia modificó su política aperturista a la inmigración a finales de 2015 con la introducción de controles en las fronteras y revisiones de documentos de identidad para frenar el flujo de solicitantes de asilo, que el año pasado alcanzó la cifra récord de 160.000 llegadas, la cifra per cápita más alta de la Unión Europea (UE).