Hillary Clinton y Bernie Sanders por el Partido Demócrata y el magnate Donald Trump y Ted Cruz, entre los republicanos, son los principales precandidatos en la puja por acceder a la Casa Blanca.
El estado de Iowa será este lunes el primero en celebrar en Estados Unidos una primaria presidencial mediante el método de asambleas populares (caucus), una elección a la que la ex secretaria de Estado Hillary Clinton y el senador Bernie Sanders llegan casi empatados por el oficialismo demócrata, y el multimillonario Donald Trump y el ultraconservador Ted Cruz pelean por liderar la oposición republicana.

La primaria comenzó a las 7 (10 de Argentina), aunque por el tipo de elección (asambleas populares en escuelas, ONGs y bomberos, entre otros lugares) su finalización no tiene hora determinada. A modo de ejemplo, en 2008 y 2012 los resultados recién se conocieron después de las 3.30 (hora argentina).

En cada primaria se eligen delegados por cada partido que definirán luego en una convención quién será el candidato presidencial de cada fuerza. Para convertirse en candidato los aspirantes deben contar con el respaldo de la mitad más uno de los delegados.

Una vez finalizadas las primarias cada partido realiza sus convenciones en las que proclaman a sus candidatos a la Casa Blanca

Cada partido tiene su propio sistema de representación. Los demócratas usan una representación proporcional para determinar la cantidad de delegados que recibirá cada candidato tras una primaria. Por el contrario en el caso de los republicanos varía según el Estado. En algunos se utiliza el mismo método que el de los demócratas y en otros el que triunfa, así sea con un solo voto de diferencia, se lleva el 100% de los delegados.

Una vez finalizado el proceso de primarias, ambos partidos realizan sus convenciones en las que formalmente definen a sus candidatos presidenciale

El domingo pasado los quince aspirantes a la Casa Blanca de los dos principales partidos del país pasaron todo el día intentando convencer a los últimos indecisos en escuelas, universidades y restaurantes para que los apoyen en los caucus de hoy, las asambleas populares con las que Iowa tradicionalmente dirime las primarias.

Hillary Clinton y Bernie Sanders llegan casi empatados al primer test demócrata en el largo camino a la Casa Blanca

"Vamos a ganar", dijo Trump ante cientos de personas en una escuela de Council Bluffs, en la frontera entre Iowa y Nebraska. Pese al rechazo del aparato del Partido Republicano, el empresario multimillonario llega a la cita de Iowa como el opositor favorito con una intención de voto del 28%, seguido por Cruz, senador por Texas, con un 23%, según la última encuesta publicada el sábado pasado por el diario local Des Moines Register.

Trump se atrevió incluso a pronosticar que, además de en Iowa, ganará en "estados sobre los que normalmente no piensan" los republicanos, incluido el suyo, Nueva York, un fuerte feudo demócrata. El magnate sorprendió al generar una ola de apoyo masivo, aun en estados rurales y tradicionalmente conservadores como Iowa que, adicionalmente, posee una realidad que le jugaría a favor a Trump: prácticamente no hay inmigrantes extranjeros.

Sin embargo, Trump no concentró su campaña allí y por el contrario, su principal rival, Cruz, fue el pre candidato más activo de los republicanos en Iowa. El senador ultraconservador es favorito entre los protestantes evangélicos, un grupo de votantes clave para los aspirantes republicanos en este estado del noroeste estadounidense. "Este es el momento de que los hombres y mujeres (conservadores) de Iowa tomen la decisión de decir: no nos van a engañar más", aseguró anoche Cruz, quien recorrió los 99 condados de Iowa en los últimos meses tratando de presentarse como una alternativa a la derecha liberal y al estilo de vida cosmopolita de Trump.

Donald Trump y Ted Cruz son los dos principales precandidatos en la interna del Partido Republicano

Mientras alrededor de un 40% del padrón republicano en Iowa cree que el sistema político actual está diseñado para beneficiar a los más ricos, según el sondeo del Des Moines Register, más de dos tercios de los votantes democráticos están convencidos de lo mismo.

Esta tendencia podría explicar en parte el auge sorpresivo y reciente de Bernie Sanders, un senador de 74 años que se define como socialista y aboga por una revolución política que cambie el "corrupto" sistema financiero y electoral estadounidense.

Sanders logró achicar al máximo la ventaja a favor de Clinton en Iowa, que llega a las urnas con una intención de voto del 45% frente a un 42% del veterano senador, que hasta ahora siempre se presentó a las elecciones en su estado Vermont como un dirigente independiente. "Si la participación está en un rango normal, es probable que Hillary gane. Si es superior, será una buena noche para Bernie", pronosticó David Axelrod, el arquitecto de la exitosa campaña de Barack Obama en 2008, en una entrevista con Des Moines Register.

Luego de cada primaria la cantidad de precandidatos en cada partido se irá reduciendo hasta que quede uno solo

Desde Council Bluffs, la misma ciudad del oeste de Iowa en la que Trump se concentró el último domingo, Clinton se esforzó por no mostrarse preocupada por los últimos sondeos. "Quédense conmigo. Quédense con la experiencia", pidió una Clinton optimista ante unos 300 simpatizantes que vitoreaban casi cada una de sus frases.

Una derrota en Iowa supondría un duro revés para la ex secretaria de Estado, que ya perdió en ese estado en 2008 contra Obama y que probablemente resulte derrotada la próxima semana en las primarias de Nuevo Hampshire, el segundo estado en votar, en donde Sanders tiene una amplia ventaja, según todas las encuestas.

Por el lado republicano, en tanto, además de la pugna entre Trump y Cruz, el senador Marco Rubio, el neurocirujano Ben Carson y el ex gobernador de Florida Jeb Bush están enzarzados en una lucha por el tercer puesto, que podría ofrecerles un impulso en el resto del país.