Tiene 26 años y fue salvajemente apuñalada por su pareja en la localidad de General Rodríguez. Si bien realizó la denuncia policial, él sigue en libertad y teme que vuelva a atacarla. "Me salvé de milagro", contó en referencia a la puñalada que recibió cerca de la aorta.
Rocío Garavano debió abandonar su ciudad natal de Lujan tras ser atacada salvajemente por su novio, quien la apuñaló en la axila y de milagro no le perforó la aorta. Aunque lo denunció por violencia de género, el hombre sigue en libertad.

"No puedo volver a mi casa porque este tipo está suelto y tengo miedo", reveló la joven de 26 años al diario Crónica. Es por ello que pidió protección ante el temor de una nueva agresión.Además, contó que
"No puedo volver a mi casa porque este tipo está suelto"
su calvario comenzó hace un mes y medio cuando protagonizó una discusión con su ex novio. "Me empezó a zamarrear, empujarme e insultarme. Me quise defender y le pegué una piña en el ojo, pero fue peor, porque comenzó a golpearme en la cara y me tuvo encerrada en su casa durante más de diez horas", recordó.

"Me hacía culpable de todo, incluso de que él me haya pegado. Por eso empecé un tratamiento psicológico para mejorar la pareja mientras él no cambiaba", contó.

El pasado sábado, luego de una discusión, el hombre apuñaló a la joven en la axila. "Siento un golpe por la espalda y algo caliente que cuando me di vuelta era mi sangre", recordó.

Los vecinos de Rocío la auxiliaron y la trasladaron de inmediato al Hospital Vicente López y Planes de General Rodríguez, en donde le debieron dar 15 puntos de sutura en su axila izquierda, producto de la puñalada que recibió por detrás con un arma blanca.

Las autoridades médicas que asistieron a la joven le informaron que la lesión tuvo lugar a un centímetro de la arteria aorta. "Me salve de milagro, pero igual complicó mi vida porque no puedo volver a mi departamento, a la ciudad donde nací porque este tipo está suelto", dijo la joven.

Tras el brutal ataque, Rocío Garavano escapó de su ciudad natal, abandonando su casa, sus pertenencias y hasta perdió un trabajo. "Estoy viviendo de prestado porque no puedo volver a mi casa mientras este tipo esté suelto porque tengo miedo de que me mate", se lamentó.