Maximiliano Rusconi declinó de la defensa del imputado por haberle facilitado el arma que le quitó la vida al fiscal Nisman para ser fiscal ante la Cámara de Casación.
La defensa de Diego Lagomarsino quedará provisoriamente a cargo de su socio, Gabriel Palmeiro, hasta que el técnico informático designe otro letrado, ya que Rusconi anticipó que cerrará el estudio jurídico.

Maximiliano Rusconi, quien ya estuvo en el poder judicial, fue elegido por el Gobierno como postulante a ocupar la fiscalía general de Casación, un cargo clave cuyo concurso permanecía abierto desde noviembre de 2014.

"Ante la propuesta para ser fiscal de Casación, mi decisión es que cuando esté sentado frente al Senado en audiencia pública ya no tendré actuación en ninguna de las causas en las que venía trabajando, en pos de la transparencia que el cargo para el que fui propuesto requiere", explicó Rusconi.

En ese contexto, el abogado detalló que en la "transición", la defensa de Lagomarsino estará a cargo de Palmeiro, quien ya venía haciéndolo y, de hecho, firmaba la mayoría de los escritos presentados en la causa que está a cargo de la jueza Fabiana Palmaghini.

A principios de esta semana, Palmeiro firmó un escrito en el que se oponía al peritaje interdisciplinario ordenado por la jueza y, al mismo tiempo, pedía una prórroga para presentar "puntos de pericia".

Pero lo cierto es que la disolución del estudio (para ser fiscal Rusconi deberá suspender su matrícula como abogado) planteará la necesidad de que el propio Lagomarsino designe a su defensor, que podría seguir siendo Palmeiro, otro profesional o incluso un defensor oficial.