El gobierno busca que los incrementos salariales queden por debajo del 30%. A cambio ofrecen la suba del mínimo no imponible de Ganancias y la modificación de las escalas, el aumento y la universalización de las asignaciones familiares y liberar 26 mil millones de pesos que retiene el Estado de las obras sociales.
Mauricio Macri hará finalmente su primer cónclave con las tres CGT a fines de la semana próxima con el propósito de avanzar en el esquema de paritarias que propone el Ejecutivo: aumentos salariales por debajo del 30% a cambio de beneficios compensatorios para trabajadores y fondos para las obras sociales, como adelantó este diario. La novedad es que hasta entonces el Gobierno trabajará con los dirigentes un menú de opciones que incluye la posibilidad de diferir la ronda de discusiones salariales hasta mitad de año a través del otorgamiento masivo de sumas fijas, o bien de generar acuerdos de una vigencia inferior a los 12 meses con cláusulas de revisión.

El encuentro está previsto para el jueves o viernes próximo con la participación de los líderes de las tres centrales obreras, Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo, junto a representantes de sectores con peso propio, como los "gordos" de los grandes gremios de servicios, los "independientes" y dirigentes de los sindicatos del transporte. Quedaron afuera, por ahora, las dos fracciones de la CTA, lideradas por Hugo Yasky y Pablo Micheli.

La realización de la cumbre avanzó en los últimos días luego de la reunión a solas que mantuvieron la semana pasada en la quinta de Olivos Macri y Moyano, y que ayer reveló Ámbtio Financiero en exclusiva. Sólo después de reconocer al camionero como su interlocutor privilegiado el Gobierno tuvo las manos libres para gestionar la diplomacia de un cónclave amplio con una mayor representatividad del movimiento obrero peronista. En aquella oportunidad el mandatario y el dirigente sentaron las bases del debate que quedará extendido la semana que viene al resto del sindicalismo tradicional.

Desde el Ejecutivo hay un ítem por ahora innegociable: todo el Gabinete económico sostiene que las paritarias de este año deberán pactar incrementos salariales por debajo del 30%, con un rango deseable de 24 a 28 por ciento. En la discusión de cúpulas con el movimiento obrero peronista los puntos a resolver son las compensaciones.

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