Un hombre abonó más de 5 mil dólares para que un grupo de sicarios asesinaran a su pareja, pero las cosas no salieron como las había planeado.
Un hombre de Burundi radicado en Australia fue condenado a nueve años de cárcel por mandar a matar a su mujer. La víctima del plan macabro se salvó porque los sicarios la reconocieron y regresó a su hogar en Melbourne justo a tiempo para su funeral.

Noela Rukundo contó esta semana la impresionante historia de cómo fue víctima de un secuestro y casi muere durante su viaje a Burundi en 2015, todo por obra del padre de sus tres hijos menores, Balenga Kalala. "Siento como si hubiera renacido", comentó la mujer al sitio de la BBC.

Rukundo había ido a Buyumbura, la capital de Burundi, para asistir al funeral de su madrastra y visitar a su familia, pero se las tuvo que ver con un grupo de sicarios contratados que la secuestraron y planeaban matarla por 7 mil dólares australianos (unos 5 mil estadounidenses).

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Tras dos días en cautiverio, los hombres cedieron con la explicación de que no mataban "ni a mujeres ni a niños" y que conocían al hermano de Noela.

A partir de ese momento, la mujer tenía 80 horas de plazo para dejar el país. "Tu marido habla en serio. Quizás nosotros te podemos perdonar la vida, pero otro no lo hará. Si Dios te ayuda, llegarás a Australia", le dijeron los sicarios.

Los hombres no sólo la dejaron vivir, sino que encima le entregaron una grabación de cuando Kalala los contrató y hasta los recibos del dinero que el hombre les había girado desde Australia.

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Rukundo llegó el 22 de febrero de 2015 a su hogar de Kings Park, Melbourne, con muchas preguntas para hacerle a su pareja desde hace una década. Pero antes, la mujer saludó al padre de sus hijos con un sonoro: "¡Sorpresa! ¡Sigo viva!", informó el sitio The Age.

"Sos un hombre malvado. ¿Por qué querías que me asesinaran? ¿Qué pasaría con tus hijos pequeños? ¿Quién los cuidaría entonces?", disparó Noela en referencia a los tres niños de la pareja, de 5, 10 y 11 años.

Además, la mujer tiene cinco vástagos de una relación anterior, informó el sitio ABC.net.au.

"Si los sicarios hubiesen completado su tarea, ocho niños se hubiesen quedado sin madre. Este fue un crimen impulsado por los celos desmedidos y no por venganza", determinó Marilyn Warren, la jueza de la causa.

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