Les envían mensajes intimidatorios a testigos, familiares y víctimas de abuso, con la intención de condicionar las investigaciones. Aseguran que 7 de cada 10 detenidos tienen libre acceso a esa red social.


La prisión preventiva es un recurso de la justicia para que sospechosos de cometer delitos no interfieran en las investigaciones, hasta que resulten juzgados. Lo cierto es que actualmente 7 de cada 10 presos por hechos gravísimos como femicidios o violaciones tienen libre acceso a la red social Facebook, que utilizan abiertamente para presionar a testigos, familias y víctimas.

Desde el Instituto Wanda Taddei, especializado en asistencia legal para víctimas de violencia de género, el abogado Julio Torrada manifestó en declaraciones a Diario Popular que "la situación con detenidos por femicidios o delitos contra la integridad sexual, desde abusos hasta violaciones, es muy grave respecto a la libertad e impunidad que tienen para tener acceso a Facebook, haciendo estragos en las investigaciones".

"Es un tema recurrente entre las familias o las propias víctimas cuando se acercan a nuestra institución. Sufren aprietes, amenazas, de manera directa o indirecta, porque los presos usan perfiles verdaderos, con sus nombres y apellidos, pero también se apoyan en perfiles falsos. Podemos decir que de cada 10 casos que manejamos, en 7 hay denuncias por esta utilización de Facebook", sostuvo el letrado.

En este sentido, esta semana se conoció que el preso Iván Rodríguez, con prisión preventiva por el femicidio en diciembre de 2014 de Daiana Barrionuevo, madre de sus tres hijos, utiliza un perfil de Facebook para generar malestar a los familiares de la víctima. Además, publicó fotos de los pequeños. "En ocasiones no hay amenaza directa, pero ellos saben que así marcan la cancha. Son como mensajes indirectos. Y lo que hacen es provocar", explicó Torrada.

"Nos tocó manejar casos de detenidos en causas por abusos sexuales contra chicos, incluso con pedófilos que utilizaban Facebook, y ahora tienen acceso a esa red social mientras se encuentran detenidos. Ya no es insólito, sino muy triste. Usan teléfonos celulares, que entran a los penales por la connivencia corrupta con los uniformados. En las cárceles sólo debería haber teléfonos fijos, con acceso restringido, y computadoras para clases", dijo el letrado del Instituto Wanda Taddei.

Y agregó: "Claramente hay desidia desde la justicia en el seguimiento de la actividad de los presos, que se suma a un esquema repetido de ignorar a las familias o víctimas cuando denuncian estos hechos".

"Luego, aparece en el panorama el problema de la permeabilidad en las cárceles. Así como los internos pagan para tener acceso a bebidas alcohólicas o beneficios como televisores con señal de cable, ahora es un negocio la cuestión de los equipos de teléfonos, que les permite conectarse con el exterior. La legislación está llena de agujeros para combatir esto", dijo Torrada.