Mientras la Argentina comenzó a desplegar ya a pleno la estrategia de acercarse a una solución para el default declarado en 2001, los fondos buitre van por el objetivo contrario: profundizar el conflicto y, siguiendo la jerga de los leguleyos locales, "embarrar la cancha".
Un grupo de "me too" recurrió a esta idea volviendo a acusar al país en el juzgado de Thomas Griesa por "daños irreparables" por la emisión de abril de 2015 del Bonar 24. Es la misma causa que había iniciado en septiembre del año pasado el fondo buitre Elliott, y que siguieron linealmente otros acreedores como Aurelius, Olifant y, curiosamente, el NM de Kenneth Dart, que hoy por hoy, es aliado de la estrategia del Gobierno de Mauricio Macri.

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