La criatura había sido declarada muerta y permaneció 15 horas en la cámara frigorífica de una morgue. Sin embargo, los médicos son pesimistas sobre las posibilidades que tiene de sobrevivir.
Los empleados de la morgue preparaban el pasado viernes la incineración del bebé, cuando de golpe la criatura comenzó a gemir.

El recién nacido había sido declarado muerto la noche anterior y por ese motivo pasó nada menos que 15 horas en la cámara frigorífica de la morgue a -12 °C.

"Es la primera vez que veo un caso así, es un verdadero milagro", declaró el doctor Chen, médico del hospital de Pan'an, donde el bebé había nacido prematuramente.

Antes de haber sido colocado en la cámara frigorífica. el padre envolvió al bebé con dos vestimentas de lana y un espeso saquito de dormir. Esto es lo que podría haberle salvado la vida. Sea como sea, los médicos son pesimistas sobre sus posibilidades de sobrevivir.