El minino aprendió para qué sirven los juguetes que cuelgan del aparato y no puede parar de usarlos, a pesar de las protestas del niño.
Un gato muy travieso aprendió perfectamente para qué sirve la silla mecedora del bebé de la casa y apenas la vio vacía decidió usurparla, para diversión de sus dueños y desesperación del propietario legítimo del aparato.

Un gato le robó su lugar el bebé