El papa y Kiril se encontraron este viernes en la sala presidencial del aeropuerto de La Habana, en Cuba y se dieron un abrazo.
Francisco llegó desde Roma e hizo escala en la isla caribeña para poder encontrarse con Kiril, que se encuentra en Cuba con motivo de una visita a Latinoamérica.


Francisco y Kiril

"Finalmente", fue la primera expresión del Papa antes de abrazarse con el patriarca Kiril.

Según publicó BBC Noticias, el líder ortodoxo ruso afirmó que la reunión con Francisco permitió "entender y sentir" la posición del otro y que ambos estuvieron de acuerdo en la posibilidad de que católicos y ortodoxos cooperen en la defensa del cristianismo.
"Los resultados de la conversación permiten asegurar que actualmente las dos iglesias pueden cooperar defendiendo a los cristianos de todo el mundo", señaló el patriarca de la Iglesia ortodoxa Rusa al final de la cita.
Francisco y Kiril fueron recibidos por el presidente cubano, Raúl Castro. "Es un encuentro muy querido tanto por mí, como por mi hermano Kiril", señaló Francisco a los periodistas.
Después del saludo y posar unos minutos para las fotografías, los líderes religiosos se quedaron solos junto a sus traductores.
La agenda del encuentro fue adelantada por el Departamento de Relaciones Exteriores Eclesiásticas del Patriarcado de Moscú a través de Hilarión de Volokolamsk: "La situación actual en Medio Oriente, África del Norte, África Central y otras regiones en que extremistas llevan a cabo un verdadero genocidio de cristianos requiere medidas urgentes de cooperación entre las Iglesias".

Tras la reunión se firmó una declaración conjunta en ruso e italiano, y se realizó una ceremonia de entrega de regalos.


Francisco y Kiril

El encuentro con el Patriarca ortodoxo ruso en La Habana fue calificado como "un momento histórico y una gran alegría para el Papa", según el portavoz del vaticano Federico Lombardi.
El vocero habló de un encuentro "muy cordial" entre ambos y recordó que se pudo oír al papa pronunciar las palabras "hermano" antes del coloquio privado.
La declaración conjunta de ambos líderes pondera que el encuentro se haya realizado en Cuba, "un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo y de los dramáticos acontecimientos de la historia del siglo XX".
"Conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo había rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos", señala el manifiesto conjunto.