Federico Mana
Federico Mana
Más allá de la fecha comercial, cada 14 de febrero se abre una oportunidad exclusiva para pensar acerca del amor de pareja y del enamoramiento, pero así también del sufrimiento y de la soledad. ¿Acaso será posible el amor? ¿Por qué es tan difícil amar?

Sufrir por amor debe ser uno de los principales causantes de los males emocionales humanos; notar la falta, experimentar el desasosiego por el rechazo del otro, sentirnos incompletos, encontrar que nada tiene sentido si no está esa persona en particular para compartir la vida con nosotros. Sin duda todas estas cuestiones responden a una angustia que compromete lisa y llanamente a la existencia humana, pero ¿por qué el amor tiene que involucrar tantas dimensiones? ¿No lo estaremos sobredimensionando?

Por supuesto que si tuviéramos la intención de minimizarlo vamos a encontrar con facilidad argumentos que nos apoyen. Podríamos sostener que este sentimiento no es más que una parafernalia para "decorar" nuestro instinto biológico más puro: el de reproducirnos para perpetuar la especie. Así pues, todo aquello a lo que referimos con palabras tales como "gustar", "enamorarse" o "amar" no es más que el simple mecanismo de elegir al espécimen más apto para establecer una progenie lo más saludable posible merced al intercambio genético aleatorio.

Sufrir por amor debe ser uno de los principales causantes de los males emocionales humanos

Por consiguiente, todo el bienestar y la presunta felicidad a la que nos lleva este tipo de amor pueden reducirse a un fenómeno cerebral de recompensas dado por el intercambio, producción y captación de sustancias químicas. Ahora bien, pueden los neurocientíficos o los biólogos explicarnos todas estas cuestiones con lujo de detalle hasta dar cuenta de todo lo acontecido en nuestro organismo y, sin embargo, notamos que no nos alcanza, que no es capaz de quitarle "magia" al amor ni, mucho menos, ahorrarnos el agobio o el sufrimiento que es capaz de producir.

¿Qué será entonces lo que no está funcionando? ¿Qué nos está haciendo falta para abordar esta conflictividad que nos suele presentar el amor? Cuando el ser humano ama pareciera poner en juego mucho más que su estructura biológica; su psique, su historia, su contexto socio-económico, su imaginario y sus expectativas también son parte del asunto.

Por mucho amor que haya, hay una tensión infinita

Su psique porque cuando hay enamoramiento hay proyección hacia el otro, se representa una figura que encarna aquel ideal de pareja que hemos construido con los años y que también hemos aprendido a confeccionar, circunstancia esta que incluye a la historia personal de cada sujeto y al contexto socio-económico que va imponiendo directrices al respecto del deber-ser masculino o femenino. Aquí también se vislumbra cómo el imaginario, esto es aquellos sentidos que emergen de la propia imaginación, y las expectativas cumplen un rol fundamental ya que a la hora de amar, el sujeto no se presenta desnudo si no totalmente atravesado por sus deseos.

En este sentido podemos encontrar una aproximación a la respuesta acerca de por qué es tan difícil amar: porque el encuentro de dos personas es el encuentro de dos complejidades, es ni más ni menos que el choque entre dos voluntades. Si aplicamos la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel, podríamos afirmar que entre estas dos voluntades, por mucho amor que haya, hay una tensión infinita, una tensión en donde una de las partes "ama más" y por ende termina cediendo ante la voluntad del otro, circunstancia que le hace perder deseo e interés. ¿Podría mantenerse esa tensión sin que ninguna de las partes "ceda" ante la otra para perpetuar el interés? Este es sin dudas un gran punto de discusión.

Cuando el ser humano ama pareciera poner en juego mucho más que su estructura biológica

Por otro lado, la pregunta clave que hemos enunciado puede responderse desde la coyuntura ideológica-económica que rige en la actualidad. El modelo que prevalece es el modelo de acumulación: hay que acumular bienes, dinero, conocimientos, amistades, viajes, recuerdos, libros... todo lo que es, es para acumular. Ante la masividad de este paradigma parecer dificultoso que las relaciones amorosas no se vean transidas por él. Como elegir siempre implica renunciar y renunciar es, precisamente, evitar la acumulación, cuando se selecciona una pareja se abre el problema de que se está dejando de lado a todas las demás posibilidades por lo cual, o se acepta esta supuesta pérdida o se le da una fecha de caducidad a la pareja a fin de poder ir acumulando en el tiempo nuevas compañías.

A partir de todo lo vertido hasta acá es que podemos mencionar una última pregunta: ¿cuál es el sentido de amar? Sabemos de antemano que la obtención de una respuesta exhaustiva es imposible, aunque esto no es óbice para tener que formulárnosla y más en días como el de San Valentín. Tal vez no para llegar a la conclusión de que amar es absurdo pero sí para ponernos enfrente a nosotros mismos y autenticarnos en nuestra búsqueda. ¿Amamos porque nos dicen que hay que hacerlo? ¿Estamos buscando alguien para sobrecargarle nuestras expectativas? ¿Deseamos acumular parejas y ya? ¿Por qué deseamos tanto amar y ser amados?