El ex ministro de Economía analizó por qué la oferta que realizó el Gobierno a los holdouts es "decepcionante" y reveló que su sucesor, Alfonso Prat Gay, criticaba cualquier arreglo que le reconociera a los buitres más que lo que recibieron los acreedores reestructurados.
En una nota firmada por él mismo en el diario Página/12, Kicillof calificó de "decepcionante" la oferta que Macri le hizo a los buitres que consiste en pagar 6500 millones de dólares sobre la sentencia del juez Thomas Griesa, lo que implica un descuento del 25 por ciento. En este sentido, recordó que cuando él estaba al frente de la cartera los holdouts ofrecieron un descuento todavía mayor: 30 por ciento y en bonos.

En este punto, volvió a explicar por qué se rechazó esa oferta y apuntó contra los negociados de estos fondos. "Los buitres pagaron sólo 25 centavos por cada dólar, porque nunca le prestaron plata a Argentina sino que compraron los títulos después del default e incluso después de la reestructuración con el expreso propósito de buscar un juez que les dé la razón. La sentencia de Griesa cumple ese objetivo y les otorga una ganancia de 1600 por ciento, que con el descuento que ofrece el gobierno de Macri se reduciría a ... ¡1200 por ciento! Un disparate. En síntesis, con la propuesta de Macri, los buitres cobrarían 6500 millones cuando apostaron cerca de 500 millones, es decir, 3 dólares por cada dólar. Como se ve, no se está pagando por el juicio del siglo sino que el gobierno de Macri estaría convalidando la estafa del siglo".

Además, el ex ministro volvió a apuntar que, si se les paga a los fondos buitre lo que quieren, hay bonistas que reclamarán el mismo trato.
"Si ahora Argentina levanta la ley cerrojo y le paga a los buitres lo que piden con un módico descuento, no sería para nada extraño que en breve aparezcan bonistas que reclamen el mismo tratamiento que recibieron los buitres. Tampoco sería raro que un juez, con mejor criterio que Griesa, reconozca que el tratamiento debe ser equitativo entre los acreedores, multiplicando toda la deuda de Argentina por dos o por tres".

"Probablemente el resultado de la negociación sea hasta el momento tan desfavorable para Argentina porque el gobierno de Macri muestra un indisimulable apuro por llegar a un acuerdo, lo cual no es precisamente una buena estrategia de negociación. Como lo ven casi desesperado, le piden más. Los buitres, en cambio, saben y pueden esperar. Lo triste es que el apuro para negociar proviene de un motivo mucho más profundo y también mucho más peligroso: el plan de Macri parece ser endeudar nuevamente al país", agregó.

Por último, Kicillof reveló otro dato de color: el cambio de postura del actual ministro Prat Gay que en 2013 presentó un escrito como amicus curiae apoyando a Argentina ante la Justicia norteamericana y contra el fallo de Griesa: "Prat-Gay criticaba cualquier arreglo que reconozca para los buitres más que lo que recibieron los acreedores reestructurados. Aunque hoy sostenga lo contrario, tenía razón: pagar de más no es justo, pero tampoco es conveniente y además es extremadamente riesgoso".