La obra de Nicolás Vázquez y Gimena Accardi mezcla lo más clásico de la comedia de enredos con lo musical. Por qué vale la pena ir a verla.
La sala repleta del teatro Apolo se transforma en una tribuna recitalera del show de un grupo de rockstars. 500 personas por función cantan y apluaden, vitorean las canciones más clásicas del rock argentino. Pero no es un recital. Es una obra de teatro. Se llama "El otro lado de la cama". Lo que pudo ser una comedia de enredos clásica, con parejas cruzadas e infidelidades varias, toma una fuerza multiplicada gracias a la mezcla de estilos y a la actitud de los intérpretes.

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