Saúl, el padre de Oscar, de 8 años, que fue asesinado al quedar en medio de una pelea entre bandas en Merlo, sostuvo que su hijo tuvo que morir para que alguien lo escuche, en referencia a la inacción policial y de las autoridades ante la toma de terrenos supuestamente por parte de habitantes de la Villa 1-11-14 que se dedican al narcotráfico.
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"Esto es cotidianamente: el tiroteo y la burla de las autoridades, vivimos reclamando y se nos ríen. Le agradezco al intendente la predisposición pero tuvo que morir mi hijo para que alguien me escuche", afirmó Saúl en diálogo con C5N.

El padre del niño volvió a insistir en que todo se trató de una pelea entre bandas de peruanos supuestamente provenientes de la Villa 1-11-14 que tomaron el predio en septiembre pasado. Estas personas que huyeron después de que los vecinos quemaran todo tras la muerte de Oscar, tendrían cocinas de drogas.

"Arrancaron a tirar una cuadra antes y no se fijaban en nada. Fueron a disparar a un cumpleaños.
Se supone que respondían a los fuegos artificiales. Nosotros somos gente trabajadora, no tenemos armas, nos estabamos divirtiendo. Fueron incontables la cantidad de veces que sonaron las balas. La disputa no es con nosotros, es entre ellos. No sé porque vinieron a asesinar a mi hijo", relató.

En cuanto a su hijo Oscar, lo calificó como "una luz, una chispa". "Era mi único varón. Me quedaron mis dos nenas por las que voy a seguir luchando pero ya perdí mucha fuerza. Estaba por empezar 4° grado, no tengo palabras".

Saúl también se mostró indignado con la policía que fue a hacer pericias recién el día después y a los chicos que estaban en el cumpleaños: "Fueron a ver si tenían pólvora en las manos. Lo que teníamos en las manos era la sangre de nuestros hijos. A mí no me entra en la cabeza. Todo esto mientras los otros se fueron caminando".

Además del nene que falleció, una nena recibió un tiro en la espalda y está grave mientras que otra que fue herida en glúteo y ya fue dada de alta.

En tanto, uno de los adultos va a ser sometido a una nueva operación para ver si pueden sacarle las esquirlas del pulmón y el otro, con perdigones en la espalda y un roce en la cabeza, fue dado de alta.