Mauro Szeta
Mauro Szeta
Ricky, de 20 años, está acusado de ejecturar a un efectivo en medio de un robo perpetrado en la Panamericana.
El raid criminal empezó el viernes a la mañana. En Escobar, delincuentes robaron una camioneta Eco Sport y escaparon. Por la noche, con esa misma camioneta, los ladrones interceptaron el paso de un hombre que se desplazaba en moto por colectora, a la altura del kilómetro 40,5 de Panamericana, sentido a Provincia.

Según la investigación, los ladrones tumbaron al hombre de la moto, y tras forcejear en el piso, lo ejecutaron de un tiro. El muerto era un cabo primero de la Policía Federal, de apellido Gamarra. Los criminales escaparon con la moto. Gamarra quedó tendido en el piso con el arma a la cintura, un claro indicador de que ni siquiera alcanzó a defenderse.

En paralelo, a unos kilómetros del lugar, una moto volcó. Hasta ahí nadie asociaba un caso con otro.

Por el vuelco de la moto, hubo un herido. Cuando la policía se acercó a ayudarlo, el herido escapó. Los investigadores lo identificaron primero por su apodo, luego por su identidad completa.

Entonces se ordenaron varios allanamientos. En uno de los operativos secuestraron un arma. La presión fue constante.

Finalmente, la madre del acusado tomó la decisión más sabia y menos común: entregó al acusado en la comisaría. Ahora, el sospechoso, apodado Ricky, de 20 años, será sometido a rueda de personas e indagado. Su madre cumplió con un deber ciudadano pocas veces visto.