Este fin de semana se dio lo que seguramente terminará siendo la jugada más insólita de este 2016. Tenía todo para ser gol, pero se convirtió en el blooper del año.
El protagonista fue Kingsley Ehizibue, jugador del Zwolle, quien con su equipo ganando 2 a 1 ante el Feyenoord por la Eredivisie holandesa falló una situación insólita. Tras el remate de un compañero, la pelota rebotó en el travesaño y le quedó servida en la línea y sin arquero para convertir, pero Ehizibue se nubló y el balón le terminó jugando una mala pasada.

Mirá la ridícula acción:

Kingsley Ehizibue