Leandro Wittemberg
Leandro Wittemberg
Ya en el equipo barrial "Los Diablitos" de su Mar del Plata natal, Santiago Rosales se destacaba y, los más sabios, le veían futuro como jugador profesional. Como muchos futbolistas, de adolescente viajó a Buenos Aires para probarse en los mejores clubes del país. Sin embargo, Boca y Lanús le cerraron las puertas y debió volverse a su ciudad.


Aldosivi Olimpo

“Cuando volví a Mar del Plata, me quedé sin club para jugar porque había cerrado el libro de pases. Fue difícil. Me tuve que entrenar por mi cuenta, y aproveché para trabajar", recuerda el jugador de deslumbra en Aldosivi y es la figura de su equipo. Para ayudar a su familia y juntar un poco de dinero, Rosales aceptó la propuesta de un tío y comenzó a trabajar como ayudante de albañil, dejando un poco de lado su carrera.

Tras un año de estar parado, Aldosivi puso los ojos en Rosales en 2013. Se presentó en una prueba y, con su habilidad demostrada, lo contrataron. Ya en 2014, Alfredo Berti lo llamó para sumarse a la pretemporada y las prácticas con el plantel de primera: "Entrenar con estos jugadores me ha dado otro roce, es muy distinto y aprendí mucho", explicaba.

El pasado sábado, Rosales fue la figura de un Aldosivi que venció a Argentinos en el estadio José María Minella y se ubica como líder de la zona 2 junto a Lanús y Atlético Tucumán. El joven participó en uno de los goles, en los que bajó una pelota con gran categoría y luego tiró un gran centro para que Cristian Llama sólo tenga que empujarla.

Rosales

A Fernando Quiroz, entrenador del elenco marplatense, le llamó la atención su gambeta, panorama de juego y habilidad. Lo ubicó en la izquierda del mediocampo y hasta ahora Rosales no lo defrauda. El Tiburón, con Rosales como estandarte, sueña con disputar una copa internacional.