Tras el desarme humanitario en la ciudad de Alepo, las potencias mundiales y las Naciones Unidas se reunieron para acordar un cese de hostilidades en Siria.
La devastación de Alepo produjo presión internacional y llevó al acuerdo de un cese al fuego en Siria. El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y el canciller ruso, Sergei Lavrov, se reunieron en Múnich para negociar la ayuda humanitaria y el cese de hostilidades, con excepción de la ofensiva contra Estado Islámico y Jabhat al Nusra.

Sin embargo, no quedó claro cómo iba a manejarse el tema de los bombardeos rusos. En efecto, los representantes internacionales y el mediador de la ONU, Staffan de Mistura, afirmaron que la reunión solo crea compromisos de papel y que el examen real será en las acciones de las partes. La preocupación es grande, pues los más de 51.000 civiles que escaparon de la carnicería de Alepo no pudieron refugiarse en Turquía, que cerró sus fronteras esta semana.

La nación siria se enfrenta a un trágico fuego cruzado que yuxtapone las acciones del Ejército oficial, la aviación rusa, las tropas libanesas de Hizbolá, la militancia rebelde apoyada por Estados Unidos, los combatientes kurdos y los grupos terroristas. Por eso, es tan importante que Rusia ponga un alto a sus operaciones aéreas, que suman más de 500 en los últimos días, y se comprometa realmente con la paz en Siria, que parece extinguirse con cada bomba.