Mauro Szeta
Mauro Szeta
En los '90, Daniel Bellini se dedicó a la falsificación de dólares. Violó la norma una y otra vez y terminó condenado a 7 años de prisión.
En 2008, Bellini subió su vara criminal y terminó matando de un disparo a su mujer Morena Pearson. Una y otra vez intentó hacer pasar el crimen como un suicidio pero no le creyeron.

En 2013, tras una y otra queja judicial, Bellini empezó con beneficios. Logró un dictamen médico que indicaba que tenía un párkinson grave y que debía tratarlo afuera del penal.

Sin la oposición de nadie y ante la evidencia médica, Bellini, el dueño de Pinar de Rocha, logró que le den prisión domiciliaria.

Su tratamiento incluía una pileta de natación. Entonces empezó a cumplir lo que le quedaba de la pena en una casa quinta de Parque Leloir.

Hace diez días, y con el argumento de que tenía la mitad de la pena cumplida, Bellini logró que le dieran salidas laborales.

El dictamen decía: lunes-miércoles y viernes de 8 a 14 horas, el condenado Bellini podrá trabajar en su boliche Pinar de Rocha y volver luego a su casa para cumplir con la prisión domiciliaria.

Este miércoles, a las 15.05, Bellini manejaba un AUDI TT con el que se supone, volvía a su casa tras su horario laboral.

En un control de rutina, lo paró Gendarmería. Hubo varias sorpresas. Bellini manejaba. Esa fue la primera de las sorpresas. ¿Su párkinson no le impedía manejar? ¿Si el párkinson era tan grave como para excarcelarlo, cómo es posible que manejara un auto como si nada?

Pero hay más, Bellini tenía el registro de conductor vencido. Y hay más, a su lado, no estaba el tutor que lo debía acompañar, según el dictamen judicial.

Con la difusión del caso, el juez revocó las salidas laborales sumando todos estos puntos y dijo: "Bellini tiene desaprensión hacia las normas legales, muestra una constante falta de respeto para desenvolverse". Fin de cita. Bellini se quedó sin salidas laborales el mismo día que la Corte le dijo que es culpable del crimen de su esposa.