"Que no se ejecute ninguna condena a la pena de muerte en este Año Santo de la Misericordia", solicitó este domingo el Sumo Pontífice durante el Ángelus en Plaza San Pedro. "También el criminal mantiene el inviolable derecho a la vida", sentenció Francisco.
El Año Santo por el Jubileo Extraordinario de la Misericordia se extiende hasta el próximo 20 de noviembre.

"Mañana (por este lunes) tendrá lugar en Roma un encuentro internacional sobre el tema: 'Por un mundo sin la pena de muerte' promovido por la Comunidad de San Egidio. Deseo que el simposio pueda dar un renovado impulso al compromiso en favor de la abolición de la pena capital", agregó ante más de 20 mil fieles.

"Es un signo de esperanza ver que se desarrolla y difunde cada vez más en la opinión pública una posición contraria a la pena de muerte, también como instrumento de legítima defensa social. En efecto, las sociedades modernas tienen la posibilidad de reprimir eficazmente el crimen, sin quitarle definitivamente a aquel que lo ha cometido la posibilidad de redimirse", aseveró el Obispo de Roma.

"El problema se debe enfocar en la perspectiva de una justicia penal, que sea cada vez más conforme a la dignidad del hombre y al designio de Dios sobre el hombre y sobre la sociedad. El mandamiento 'no matarás' tiene valor absoluto y se refiere tanto al inocente como al culpable", explicó.

"Todos los cristianos y los hombres de buena voluntad están llamados a obrar no solo en favor de la abolición de la pena de muerte, sino también con el fin de mejorar las condiciones de reclusión, en el respeto de la dignidad humana de las personas privadas de la libertad", agregó el Sumo Pontífice.