En un terrible caso de violencia de género, un hombre que había sido excluído la semana pasada del hogar familiar por una denuncia de su esposa, reapareció y de la peor manera.
Las tres mujeres regresaban en un vehículo, cuando a la altura del balneario Bahía Creek, de San Antonio Oeste, el sujeto atravesó su coche en la ruta para impedirles el paso, bajó y les pegó varios puñetazos en el rostro tanto a la conductora, como a su acompañante. Después obligó a su expareja a descender, ingresar a su auto y huyó a toda velocidad.

Una semana antes del violento episodio el acusado, un verdulero local, había sido echado de su casa luego de que su ex lo denunciara por golpes y agresiones.

Fue por eso que se había dispuesto además una orden de impedimento de contacto, pero luego de una semana de ausencia, esta persona se enteró que su ex se había salido el sábado en Viedma con amigas y no pudo soportarlo. Tanto que decidió esperar en la entrada de la ciudad a que volvieran, para llevar adelnte su plan.

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A la mujer que conducía le lesionó la mandíbula, y a la otra le lastimó el ojo izquierdo. Heridas y sin poder creer lo que estaba ocurriendo, estas se contactaron con la policía de San Antonio que montó un operativo, ante el temor de que el atacante atentara contra la vida de su ex pareja.

Los efectivos de la comisaría Décima lograron interceptar al agresor media hora después del llamado de alerta. Lo ubicaron en pleno centro de esta ciudad, a escasas cuadras de la vivienda que hasta hacía una semana compartía junto a su ex mujer y su hijo.

La mujer tenía las ropas en desorden por el forcejeo y no quiso precisar si su exesposo la siguió agrediendo dentro del auto, ni tampoco si mencionó con qué fin se la llevó. Tras permanecer una noche en el calabozo de la unidad Décima, el detenido fue trasladado a Viedma, donde prestaría declaración y el juez resolvería su situación.