Mauro Szeta
Mauro Szeta
Entre un caso y otro pasaron siete meses. Mayra Belén Morán hizo de todo para que no la maten. Una y otra vez, doce veces en total, denunció por violento a su ex Sebastián Moreno, en Manzanares, partido de Pilar. A Moreno no lo frenó nada. A cada denuncia, él le contestaba con más violencia y amenazas.
Mayra había logrado que a Moreno lo excluyan del hogar y le impongan una restricción de acercamiento de 500 metros a la redonda.

Moreno siguió impune como si nada. Un día violó la restricción perimetral y fue directo a la casa de su ex. Se topó con la madre de la víctima y le dijo: "Vaya comprando tres cajones, uno para usted, uno para su hija y otro para su nieto".

Mayra se levantó decidida a denunciarlo una vez más. Juntó en su cartera todas las denuncias previas. Su idea era llegar a la fiscalía de género para alertar que Moreno seguía hostigándola. A Moreno no lo detuvo nada. Volvió a violar la restricción y atacó a Mayra cuando salía de su casa. La mató de varias puñaladas. No le dio chance de defensa. Escapó y lo detuvieron a los pocos días cuando deambulaba sin nada.

Lo que quedó claro es que las restricciones y la exclusión de hogar no frenaron al femicida. Nadie controló que cumpliera con esa medida. Es más, la decisión judicial decía que no podía acercarse a 500 metros de Morán, y sin embargo, se había instalado en la casa de un familiar a 150 metros, en un claro desafío al sistema.

Lo que pasó ahora en Villa Astolfi es igual.

Deborah Natalí Díaz también había denunciado a su pareja Brian Montenegro. La justicia también lo había excluido del hogar y le había impuesto una restricción perimetral.

Como en todos los casos, Montenegro se burló de todo y nada lo frenó. Una y mil veces violó las restricciones que nadie controlaba. La tarde previa al crimen gritó su amenaza en la cara de la hermana de la víctima. "A Deborah la voy a matar". A las cuatro horas cumplió y mató. Deborah fue atacada delante de sus hijos de 1, 6 y 11 años y murió desangrada. Montenegro escapó y lo detuvieron al día siguiente.

La pregunta igual que en el otro caso es la misma. ¿De que sirvieron las restricciones perimetrales y las exclusiones de hogar? De nada. Nadie controló esas medidas. Y los femicidios se consumaron igual. Triste realidad.