Si bien no se confirmó el inicio de las clases en las escuelas públicas, el lunes 29 está pactado el comienzo del ciclo lectivo, un momento fundamental en el año para padres e hijos. Los consejos para retornar de la mejor manera a la rutina.
Retomar las actividades cotidianas suele ser una fuente de estrés y ansiedad muy importante que puede perjudicar nuestra salud física y emocional. En este contexto reorganizarse puede ser una tarea tediosa y agobiante.

¿Ya tenés tu rutina armada par...
Para muchos chicos el comienzo del año escolar puede llegar a ser traumático, es por eso que la Asociación Argentina de Counselors presidida por Alejandro Corbalán, realizó un manual con los puntos clave para superar esta etapa.

¿Cómo podemos ayudarlos a pasar esta etapa?

Es importante pensar en la personalidad de cada hijo y relacionarla con las posibles razones de no querer ir a la escuela. Esto nos va a ayudar a tener una idea de las cuestiones por las cuales se presenta la negativa. El curso de acción que se decida tomar debe estar consensuado entre ambos padres.

Algunos puntos para tener en cuenta:

· Tener una buena comunicación con nuestros hijos.

· Reconocer cuáles son sus emociones y sentimientos.

· Facilitarles la expresión de sus emociones sin juzgarlos.

· Orientarlos respecto de que esa es su responsabilidad y obligación.

· Enseñarles con el ejemplo.

· Alentarlos siempre a que tengan una mirada positiva de cada comienzo y situación.

· Hacerles saber que siempre cuentan con nosotros como padres.

· Conocer cuáles son sus necesidades.

· Expresarles nuestro amor incondicional.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Es necesario buscar ayuda si:

· La situación se alarga mucho en el tiempo.

· Existe un cambio importante en la conducta del niño. Se muestra triste, huidizo, no habla con los padres, está continuamente cansado, comienza a orinarse en la cama, etc.

· Hay un cambio significativo en la conducta escolar sin ningún motivo aparente.

· El niño empieza a presentar conductas agresivas o rabietas muy a menudo.

· Cuando pierde las ganas de jugar, de hacer deporte o actividades que antes le gustaban.

· Observamos señales físicas (arañazos, moretones o hematomas...) de manera continua. Pueden ser signos de que otros niños le hacen daño de manera constante, por eso es importante hablar con el niño y con los maestros.