Mauro Szeta
Mauro Szeta
La contrataron confiando en ella. Desde 2015, María Vicenta Ibarra, de 45 años, tenía como trabajo, la misión de cuidar a José Brusco, de 90 años y su esposa, María.
La relación se volvió tormentosa cuando la cuidadora empezó a exigir de todo. Un ejemplo: los abuelos tenían tres departamentos en Bernal. En uno de esos departamentos vivía la cuidadora. Es decir, los abuelos se lo habían prestado para que pasara sus noches.

Hace una semana, las cosas empeoraron. La cuidadora empezó a exigir más plata y que pusieran ese departamento a su nombre. Los abuelos se negaron. Entonces empezaron las amenazas.

Dos matones llegaron en un auto blanco a la casa de los abuelos y los apretaron para que entreguen el departamento. Los abuelos dijeron que no. Los vecinos escucharon discusiones reiteradas entre el matrimonio y la cuidadora, pero jamás pensaron que la cosa se iba a complicar aún más.

La sospecha es que como venganza y por codicia, la cuidadora entregó un asalto en la casa de los abuelos. Es más, se cree que copió las llaves de las tres puertas de la casa y las entregó a cuatro ladrones.

Los delincuentes entraron a robar y buscaron dinero en lugares puntuales. A los abuelos, los ataron y los amordazaron. El abuelo murió infartado, y los ladrones escaparon.

La cuidadora terminó presa por entregar el robo. Ahora analizan acusarla también de la muerte del abuelo. Su traición no tiene perdón.