Junto a familiares y asociaciones, Florencia Pereyra Blanco, una joven de 22 años que denunció a su tío por abusarla sexualmente durante más de una década, reclamó este jueves por la detención del hombre, quien se encuentra prófugo desde hace dos semanas.
La joven encabezó la marcha que este jueves se realizó en la localidad de Muñiz, partido de San Miguel, y culminó en la casa de Sergio Coronel, el acusado que se encuentra prófugo desde hace quince días.

Andrés Bonicalzi por Radio 10.mp3
"Se cumplen más de quince días que el imputado Sergio Coronel está prófugo. La familia pide Justicia y recursos humanos para la búsqueda de este prófugo. Por otra parte, se pide que también se incorpore dentro del programa Buscar para que se otorgue una recompensa de 200 mil pesos para cualquier persona que pueda aportar datos sobre esta persona", expresó Andrés Bonicalzi, el abogado de la víctima, durante una entrevista a Radio 10.

En tanto, Florencia dio a conocer al canal C5N los detalles de la causa. "Desde el día que hicieron el pedido de detención (de Sergio Coronel) y se escapó, nunca más apareció y no sé si alguien lo está buscando. Agotamos todas las instancias y ya no sabemos qué hacer", expresó.

Florencia Pereyra Blanco.avi
Además, detalló que la denuncia la realizó hace seis años y desde ese momento el acusado estuvo en libertad. "Siguió todo el tiempo con su vida normal. No habían pedido su captura porque entendían que no había peligro de fuga. Ni bien se efectuó, se escapó", agregó.

"Pedimos que por favor se haga Justicia y que lo vayan a buscar. No puedo salir a la calle tranquila saliendo que este tipo está prófugo", reclamó.

Abusos

Según relató la víctima, los abusos comenzaron cuando tenía "entre cuatro y cinco años" y pudo contarlo por primera vez recién a los 16 años.

"Antes no podía. Era de mi círculo, cuidaba de mí cuando era chica, me llevaba de vacaciones. Era como mi papá", contó.

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"Me amenazaba, me drogaba, me psicopateaba diciéndome que no iba a ver más a mi familia, a mis primos y que nadie me iba a creer. Eso hacía que me callara, y me callé muchos años", expresó la víctima, y se preguntó: "¿Qué le puede hacer una nena de cinco años a alguien para que le arruine así la vida?"

La causa está caratulada como "abuso sexual gravemente ultrajante por las circunstancias de su realización reiterado, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal, en concurso ideal con el delito de corrupción de menores agravada en carácter de autor".