El reinicio de las clases puede colpasar tanto a padres como hijos dado que implica un cambio de rutina al que cuesta adaptarse. Además, el miedo y los nervios también pueden hacerse presente. ¿Cómo evitar estos sentimientos?
El regreso a la escuela afecta las emociones de padres e hijos dado que el cambio de rutina no suele ser fácil y cuesta adaptarse a los nuevos horarios y obligaciones.

Después de unas largas vacaciones, la familia debe acomodarse nuevamente a una gran lista de hábitos: acostarse y levantarse temprano, preparar la mochila y el uniforme el día anterior, comenzar con las actividades extra escolares, entre otros.

¿Sufriste vos o tus hijos el e...
Para evitar colapsar es fundamental organizarse y no perder de vista el proceso de adaptación de los niños y de los adultos en el regreso a clases.

La organización en el hogar es un aspecto fundamental. Por ejemplo, para los chicos que asisten a la escuela primaria, se puede tener como apoyo una lista de lo que tienen que recordar hacer o llevar (lavarse los dientes, peinarse, hacer la tarea, etc.).

También hay que establecer poco a poco los horarios y rutinas, buscar tiempo dentro de los horarios semanales para que pueda hacer alguna actividad libre y jugar.

Otra de las recomendaciones paran hacer más fácil el regreso al cole es conversar con los niños acerca de las actividades que quisieran realizar este año. Si son varias, se podrían priorizar y comenzar con las que más les entusiasman y luego de un periodo de tiempo, evaluar si se suman otras actividades o se reemplazan.

Lo cierto es que el inicio de clases suele activar en los niños diferentes emociones: alegría por reencontrarse con sus compañeros y maestros, tristeza porque se acabaron las vacaciones y todo el tiempo libre para jugar y disfrutar con sus papás, enojo por volver a acostarse y despertarse temprano, miedo a comenzar un año nuevo y a separarse de sus papás.

El primer día de colegio puede tornarse angustioso, sobre todo en aquellos niños que comienzan en un colegio nuevo o tienen que volver a un lugar en el que lo han pasado mal el año anterior. Para otros niños que ya conocen su colegio y han tenido experiencias positivas y agradables, vivirán ese día con más ilusión y entusiasmo que con miedo, pero igualmente pueden presentar nervios e inquietud.

Es importante poder hablar con los hijos sobre aquello que les preocupa e inquieta y acompañarlos y contenerlos para transmitirles seguridad. Frecuentemente, los niños logran en pocos días adaptarse exitosamente al colegio.

Asimismo, como padres es fundamental ser la base de seguridad, brindándoles una respuesta contenedora. Nosotros contamos con competencias y habilidades para ayudar a nuestros hijos, buscando respuestas, reduciendo el mecanismo de "evitación" de la situación amenazante. Mantener las rutinas, favorecer su autonomía, no brindar asistencia innecesaria, establecer límites claros y firmes, favorecer su expresión emocional, reforzar las conductas positivas, transmitir seguridad y confianza en ellos mismos son algunas de las estrategias para ayudarlos a disminuir el nivel de estrés.