En medio del lanzamiento del documental "Amy", a traves de la plataforma Netflix, y de su consagración en los premios Oscar donde ganó en su categoría, en Buenos Aires el musical "Yo no soy Amy" volvió a las salas, esta vez en el teatro Maipo.
La trama es mágica: una cantante, Mariú Fernández, es poseída por Amy Winehouse en un viaje por sus más famosas canciones como son "Rehab", "Back to black", "Tears dry on their own", o temas anteriores a su estrellato como "My bed" o "Stronger than me".

El repertorio musical es acompañado por una especie de unipersonal en que Fernández se luce, más allá de su voz, con gestos extraídos de la cantante como sus vaivenes en el escenario cuando iba en busca de alcohol, adicción que la terminó matando.

También es muy destacable la energía de la banda con guitarra, bajo, trompeta, saxo y batería en vivo, además de dos disparatados actores que hacen de los coristas de Mairú/Amy: Manuel Victoria y Federico Coates.

En definitiva, se trata de una recorrida por los éxitos de la cantante con la cual muchos se identificaron y se siguen identificando por sus canciones de desamor con mucho soul.