La cuenta pendiente sobre la igualdad de género que existe en el campo de las tecnologías de comunicación se pone en evidencia con un ejemplo cotidiano: si una persona quiere enviar por teclado virtual el emoji de una mujer policía o investigadora se encontrará con que esas profesiones solo están representadas por hombres, lo que naturaliza actividades para unos y otros, según especialistas consultados por Télam.
"Los estereotipos que crean el mercado y las industrias están hace tiempo influyendo a la construcción de identidades", por lo cual es importante reflexionar sobre las vías a través de las cuales ello ocurre, explicó Melina Masnatta, especialista en Tecnología Educativa e investigadora de la UBA y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Hasta hoy las mujeres representadas en los emojis solo aparecen como novias, vestidas de rosa o pintándose las uñas, según la última actualización del Consorcio Unicode, la organización sin fines de lucro que se encarga de estandarizar la forma en que los signos de puntuación y los caracteres idiomáticos son representados por diferentes sistemas informáticos.

"Los emojis resultan una de las manifestaciones de la construcción de un discurso hegemónico" sobre la cuestión de género y la formación de estereotipos, aseguró a Télam, por su parte, Rodrigo Illaraga, historiador y doctorando en filosofía en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

"Muchas veces lo que tienden a asociar los chicos sobre lo que pasaba en las sociedades primarias, a través de los manuales escolares, es que la mujer se quedaba en la casa a criar a los hijos mientras que el hombre era el que salía a trabajar y cazar", relató el especialista, y explicó que así se naturalizan las actividades.

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De esta manera es cómo se construye desde el sentido común "que está en la biología de la mujer la realización de ciertas tareas, lo cual no es así", advirtió Illaraga, por lo que consideró necesaria la "destrucción de ciertos mitos" que pretenden instalar ese discurso sesgado, del que forman parte los "emojis como microrrelato".

La cuestión cobra además relevancia si se tiene en cuenta que el 82% de las jóvenes de entre 16 a 24 años utiliza emojis diariamente, y el 50% considera que dentro de esas opciones existe una representación limitada de los intereses de las mujeres; según surge de una campaña al respecto desarrollada por la compañía Always y difundida bajo la leyenda #LikeAGirl.

Más allá de la cuestión propia de la mujer, lo que está en juego es el estereotipo de género que se construye en los emojis y que define qué actividades hacen unos y otros, remarcó Illaraga y añadió que "también habrá que ver el impacto que implica en el género trans".

La incorporación de nuevos emojis es posible y de hecho responde a las solicitudes de la comunidad mundial, como por ejemplo cuando se dio la petición Diversify my emoji en 2014, a través de la cual fueron incluidos cinco colores más para el rostro de una persona, en base a la escala Fitzpatrick que usan los dermatólogos para clasificar tonos de piel.

Sin embargo, a pesar de las actualizaciones todavía hay representaciones limitadas, y si se toma en consideración que esta temática se relaciona con la construcción de identidad en edades tempranas es necesario que desde la educación se pueda reflexionar al respecto.

"Cada vez que trabajo con chicos y jóvenes lo que me preocupa es que no se cuestionen de dónde vienen estos emojis, que alguien los creó y diseñó, y que una industria los probó", subrayó Melina Masnatta y agregó que el "desafío desde la educación es enseñarles que existe este complejo sistema, que no es ajeno y que la sensación de rapidez que demandan los nuevos tiempos lo oculta".

La especialista destacó la importancia de acercar a los niños y jóvenes "más herramientas para que sean reflexivos y críticos a la vez", y asimismo transmitirles que ellos también pueden intervenirlo y ser parte de "un lenguaje en creación".

La cuestión forma parte de un contexto social y cultural mayor, señaló Masnatta en coincidencia con Yamila García, innovadora en medios y directora de la organización de inclusión de mujeres en tecnología Chicas Poderosas, que tiene presencia mundial y cuenta con más de 700 participantes en el país.

"Una adolescente que usa emojis con mucha frecuencia a veces no encuentra lo que la representa a la hora de generar una narrativa o un diálogo escrito", remarcó a Télam García y consideró que "los medios tienen que tomar nota sobre estas cuestiones vinculadas al género".

Más allá de la difusión sobre la inclusión de género se dan casos prácticos y Chicas Poderosas es un ejemplo de ello como una de red de mujeres que trabajan en la comunicación para su "empoderamiento": "Las mujeres tenemos una escasa presencia en las tomas de decisiones en los medios de comunicación y buscamos cambiar esa situación", explicó su directiva.

"Trabajamos para generar generar emprendedoras y realizar capacitaciones que brinden conocimientos para que el cupo femenino esté más preparado y presente en la toma de decisiones de los medios de comunicación, en el marco de los cambios radicales que se están dando con las nuevas tecnologías", relató García y destacó: "Buscamos un futuro más inclusivo, y es un cambio que de a poco se está dando".