King pasó por varios hogares pero todavía no dio con una familia para toda la vida, a pesar de que su cuidadora dice que es "un animal excepcional".
Roberta Sá Griner no logra descubrir por qué nadie quiere adoptar a King, un perro que fue devuelto en varias oportunidades a lo largo de dos años. La mujer alberga al animal en su casa de Carolina del Norte, Estados Unidos, donde grabó un video en el que se lo puede escuchar llorar con la cara enterrada en su manta de apego.

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Charlotte, NCThis is the hardest part, to see how sad King is because yet again his family dumped him. He won't let go of that blanket that came from them. You can hear him cry :(---------------------------------King is available for adoption through Greater Charlotte SPCA. Even though King is good with kids we are looking for a home with no kids as he needs a home with stability and routine. A home that can provide him daily exercise would be great as he loves to walk and he is an amazing runner! King is amazing with dogs, all sizes! He has ignored the cats he saw at Petco. He never gets into stuff if left outside of his crate and he is fully housebroken.

Posted by Roberta Sá Griner on domingo, 6 de marzo de 2016
"Esta es la parte más difícil. Ver lo triste que está King porque otra familia lo abandonó. No puede soltar la manta que le dieron en esa casa. Se puede escuchar como llora", escribió el domingo pasado la mujer, quien está hospedando al perro por segunda vez en su hogar de Charlotte, Carolina del Norte.

Los dueños originales de King lo dejaron en un alberge de los suburbios de Charlotte, donde podría haber sido eutanasiado, pero en vez fue recibido de manera transitoria por una mujer que lo devolvió porque su marido determinó que "se veía peligroso", informó el sitio The Dodo.

El perro terminó atado en la puerta del refugio de animales, hasta que una pareja se lo llevó. Pero su felicidad no duró mucho porque en su barrio no está permitido tener perros de su raza, que es una mezcla de pitbull terrier.

Después de dos meses de estar en una guardería canina, King recaló en la casa de Griner, quien le encontró una dueña definitiva. Pero eso tampoco resultó: un año después de la adopción, la mujer devolvió al perro.

La última familia de Griner lo tuvo durante apenas unos meses y luego regresó a Griner, quien no pierde la esperanza de dar con una familia que sí lo quiera para siempre.