Whitney Depasquale llegó a pesar 94 kilos tras dar a luz y comer de más por mucho tiempo por una serie de problemas familiares. Sin embargo, cambió su hábitos y logró bajar 36 kilos en un año.
"Hace unos tres años, después de dar a luz a mi hijo, algunos miembros de mi familia empezaron a sufrir graves problemas de salud. Me encontré recurriendo a snacks y platos poco apropiados para hacer frente al estrés al que estaba sometida. Mi peso fluctuó durante la mayor parte de mi vida pero en un momento dado llegué hasta los 94 kilos que claramente no eran ideales para mis 1,57 centímetros de altura", relata Depasquale a la revista Women's Health.

Volver a la rutina y empezar en un trabajo nuevo fueron un importante apoyo para darse cuenta de que tenía que comenzar a cuidarse."Mis compañeros me recomendaron probar con un gimnasio que estaba justo al lado de nuestra oficina y empecé a ir a la hora del almuerzo". El circuito de entrenamiento de 30 minutos en el que se combinaban ejercicios de musculación con cardio de alta intensidad dejaron a la joven exhausta: "No había hecho ejercicio desde hacía dos años, pero en el gimnasio todo el mundo me animó y me decidí a ir dos o tres veces a la semana en compañía de un compañero de trabajo".

Whitney2 .jpg
Además, la joven cortó con la comida rápida y los alimentos procesados y se centró en el consumo de cereales integrales, nueces, frutas y proteínas magras, como pollo y pavo. "Cuanto más ejercicio hacía y mejor comía, estaba más llena de energía. Antes solía beberme más de cuatro tazas de café al día, pero al ponerme en forma y perder peso dejé de tener la necesidad de cafeína para activarme", asegura.

Después de 11 meses de ejercicio y dieta sana –"¡y no tener ni idea de lo que pesaba!", añade Whitney, quien decidió seguir su proceso de adelgazamiento sin pasar por la balanza– fue su marido quien le informó de que pesaba 58 kilos. "En ese momento los dos nos pusimos a llorar", recuerda emocionada.

Whitney.jpg