Mauro Szeta
Mauro Szeta
La idea de grabar autopartes de motos y autos se sostiene en terminar con el negocio de los desarmaderos. Hoy la obligatoriedad rige en Ciudad de Buenos Aires, en la provincia de Buenos Aires, en Córdoba y en Mendoza.
Históricamente se asocia la prueba de ADN con el método científico utilizado, entre otras cosas, para determinar quién puede ser el autor de un homicidio.

Así, esa prueba se convirtió en medular para la aplicación de condenas.

Por ejemplo, el ADN de Jorge Mangeri en una de las uñas de Angeles Rawson fue la prueba basal para llegar a la sentencia a perpetua.

Los expertos señalan que un ADN positivo en una uña, en la saliva o en un pelo, puede probar la presencia de un sospechoso en una escena.

En el caso del asesinato de Nora Dalmasso, y ante la contaminación bestial de la escena del crimen, el fiscal le tuvo que hacer ADN a 28 personas.

Tan pisoteada estaba la escena que tuvieron que tener el ADN de peritos, policías y de hasta al cura local para descartar sus perfiles genéticos y no confundirlos con el posible asesino.

Ahora, como método preventivo para evitar el robo de autos, existe el grabado de autopartes.

La idea de grabar autopartes de motos y autos se sostiene en terminar con el negocio de los desarmaderos.

Los expertos dicen que una pieza grabada no se puede vender. Los coches o motos que tienen grabadas sus partes con un código único o ADN, tienden a desalentar el delito, dijo una fuente judicial.

Hoy, la obligatoriedad del grabado de autopartes para bajar los niveles de robo de autos, rige en la ciudad de Buenos Aires, en la provincia de Buenos Aires, en Córdoba y en Mendoza.

Lo que se graban son los baúles, los capot y las puertas de los autos. Cada autoparte tiene un código único, un ADN, una impronta única imposible de modificar. Tal vez sea una buena herramienta para bajar los níveles de un delito -el robo de autos- que mata.