La actriz se dedicó a la crianza de su hijo y tras catorce años de matrimonio reveló el secreto de su amor con Ricardo Mollo.

Tras el bajo rating de Entre Caníbales, las malas críticas y los rumores de un supuesto affaire con Benjamín Vicuña, Natalia Oreiro optó por alejarse de las cámaras y dedicarse a la crianza de Merlín Atahualpa, le hijo que tuvo junto a Ricardo Mollo.

Aprovechando el verano, la actriz viajó a Uruguay para descansar en su chacra de Carmelo: "Allí me desconecto, me ocupo de la huerta. Para mí cultivar papas y zanahorias es algo muy natural porque lo hacía de chica. También fui scout así que aprendí a hacer fogatas y a disfrutar de un buen campamento".


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