Michel Temer lo admitió en una convención del Partido del Movimiento Democrático Brasileño e instó a la "unidad de todos" para superarla y pidió "no caldear los ánimos" para "reencontrar la vía del crecimiento" de Brasil.
El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, admitió este sábado en una convención del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) que "la crisis política y económica" del país es "gravísima" e instó a la "unidad de todos" para superarla.

Temer, presidente del PMDB, la mayor fuerza política de la coalición que respalda a la mandataria Dilma Rousseff, dijo que la propia situación del país exige "no caldear los ánimos" y aseguró que esa formación pretende "rescatar los valores de la República y reencontrar la vía del crecimiento económico y el desarrollo".

El vicepresidente, primero en la línea sucesoria en caso de que prospere un juicio político que la oposición promueve en el Congreso contra Rousseff, fue aclamado por los dirigentes del PMDB y, sobre todo, por los sectores que exigen una ruptura con el Gobierno.

En alusión a esas demandas, declaró que "el PMDB siempre tuvo divergencias internas, pero siempre ha convergido cuando es preciso cuidar al país".

Apuntó que "eso incentiva a instar a la unidad nacional, a la armonía, la independencia de los poderes y una nueva alianza entre el capital y el trabajo", pero evitó hacer alusiones directas a una posible ruptura con el Gobierno de Rousseff.

En la convención serán renovadas las autoridades del partido, un proceso en el que casi no hay dudas de que el PMDB reelegirá a Temer como su presidente.

Las alas más proclives a continuar en el Gobierno han propuesto que la decisión sobre una eventual ruptura con Rousseff sea tomada por la nueva dirección nacional que será elegida hoy, en un plazo de treinta días.

No obstante, los sectores disidentes han insistido en que esa decisión debe tomarse "de inmediato".

Poco antes de ser inaugurada la convención, que concluirá hoy mismo, los grupos que demandan pasar a la oposición distribuyeron un documento, que en su primer párrafo dice: "Independencia y salida del Gobierno ya!.

El documento afirma que Brasil vive "la más grave de sus crisis" y critica la "rápida degradación de la economía", el "vertiginoso empobrecimiento de la población" y "una quiebra de la ética y la moral en todas las relaciones políticas", todo en un escenario de "falta de comando y credibilidad en el Gobierno".

También alude a los escándalos de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, por los que se investiga a medio centenar de políticos, incluso del propio PMDB, y sostiene que las sospechas "llegan a los más altos escalones de la República".

Actualmente, el PMDB ocupa siete de los 31 ministerios que tiene el Gobierno de Rousseff y representa la segunda minoría en la Cámara de Diputados y la primera en el Senado.

En el mapa regional, gobierna en siete de los 27 estados del país, mientras que en el plano municipal tiene aún más presencia y cuenta con 1.041 de las 5.570 alcaldías del país.