Mauro Szeta
Mauro Szeta
Romina tenía ganas de verse con su novio. Por algo, la cita no se concretó. Eran las 3 de la mañana del viernes, cuando la joven le dijo a su amiga de confianza: "Dejá, me vulevo a casa. Alan no me atiende".
Lo que pasó después es la llave de esta historia criminal.
Romina, de 17 años, decidió salir a la búsqueda de un remis. Sola, camino hasta la terminal de Gutiérrez y encaró a la única remisería que encontró abierta.
El único que estaba era el telefonista. No quedaba otro chofer, ni otro auto.
Entonces, el telefonista-chofer se mostró gentil y se ofreció a llevarla. Es más, dejó anotado el nombre de la pasajera en la planilla.
Esa misma madrugada, un guardaparques encontraba un cuerpo de una joven en Parque Pereyra Iraola, a la altura del kilómetro 38 del Camino Centenario.
Hasta ese momento nadie asociaba a quién pertenecía el cuerpo.
Por la tarde del viernes, la amiga de Romina vio el hallazgo del cuerpo por televisión y presumió el peor final. Lo que la motivó a contactarse con la policía es que Romina la había dejado de atender tras marcharse de su casa.
Con la víctima identificada, se reconstruyó la historia.
Entonces, el fiscal allanó la remisería, la casa del telefonista y también la casa del novio de la víctima.
Lo que más llamó la atención fue que el auto del remisero presentaba indicios de haber sido lavado de forma reciente. Además, el telefonista-chofer lucía ropas recién cambiadas.
Otros indicios que lo complican es que tenía arañazos en el cuerpo y que la data de muerte de Romina lo ubica en pleno viaje.
Para el fiscal, el acusado debe responder por el delito de femicidio. Es decir que la sospecha es que mató a la menor por su condición de mujer y por no poder concretar un abordaje sexual.
El remis, termino siendo la trampa mortal para Romina