El primer triunfo finalmente llegó. Guillermo Barros Schelotto festejó su primera alegría como entrenador de Boca en la agónica victoria ante Unión en La Bombonera. Sin embargo, el Mellizo deberá trabajar y mucho para intentar cumplir el objetivo de pelear en ambos frentes.
Sucede que Boca, con el peso de todos sus nombres propios incluido, apenas convirtió ocho goles en los once partidos que disputó de manera oficial en el año, con un dato que preocupa. El Xeneize necesita de al menos 15 situaciones de gol para poder anotar.

Segui leyendo esta noticia en ámbito.com