Los taxistas de la capital egipcia organizaron recientemente concentraciones de protesta y cortaron el tráfico en varios puntos de El Cairo para que el Gobierno tome medidas contra las nuevas compañías de taxi nacidas en Egipto como la estadounidense Uber o la emiratí Careem.
"Nos quiitaron a los clientes adinerados" se quejó a Efe el taxista Samir Abdel Qader, 39 años, en referencia a que muchos egipcios de la clase media optaron por los servicios de Uber y Careem, que se contratan a través de una aplicación descargada en el móvil.

El taxista, que sostiene que necesita circular entre dos y tres horas para encontrar un cliente, aseguró que participó en varias concentraciones de protesta y que no dejará de manifestarse contra esas "compañías falsas", hasta que se tomen medidas.

Además de Uber y Careem, también han empezado a operar en El Cairo, otras empresas, como la egipcia Ousta.

"Las manifestaciones de los taxistas hicieron muy buena propaganda para Uber"

Estas compañías compiten entre ellas y prestan servicios a precios bajos para atraer a más clientes, mientras el taxi tradicional (de color blanco) siente que se ha quedado fuera de la competición.

El joven Mostafa Gamal, ciego de nacimiento, no olvida sus malas experiencias con los taxis blancos, que hace una década desbancaron a los destartalados taxis negros y blancos que entonces circulaban por las calles cairotas, gracias a que ofrecían aire acondicionado y un contador fiable.

"Nunca les funciona el taxímetro y tengo que regatear con el chófer para que no me robe", segura Gamal, que relata cómo en varias ocasiones los taxistas han intentado engañarle diciéndole que el billete con el que les había pagado era de menor valor. Por eso, Mostafa decidió recurrir a Uber: "Tengo la aplicación móvil donde el precio viene apuntado y nadie me puede robar", subrayó, antes de añadir que no piensa volver nunca a tomar un taxi blanco.

Para Douglas, un turista estadounidense de 60 años, usar Uber es "más fácil", no solo por la tecnología, "sino porque es más seguro" y porque es fácil ir a cualquier lugar sin hablar árabe.

"En Uber ofrecemos una tarifa baja. La empresa se lleva el 20% del precio del trayecto recorrido mientras que el chófer gana el 80%", dijo a Efe Mahmud Baiumi, que comenzó a trabajar con Uber hace dos meses después de un año buscando infructuosamente trabajo tras licenciarse en Comercio.

"El trato en todos los aspectos es muy respetuoso", asegura Baiumi, antes de apuntar que recibió formación y pasó varios exámenes de conducción en la empresa antes de comenzar a trabajar.

el cairo protestas uber
Según él, esto garantiza un buen servicio a los clientes, además de la seguridad que ofrece la plataforma a los usuarios, al proporcionarles los datos del conductor.

Baiumi relata a Efe cómo una de las recientes medidas de protesta tomadas por los taxistas convencionales fue instalar la aplicación móvil de Uber, para llamar después a los chóferes de la compañía e intentar entregarlos a la Policía.

Aunque confiesa que en su horario laboral nunca está más de 15 minutos desocupado, subraya que "las (recientes) manifestaciones de los taxistas hicieron muy buena propaganda para Uber", ya que los medios de información se hicieron eco de ellas.

Este repentino aumento de la demanda se ha traducido en un incremento de las tarifas por parte de Uber, que ha comenzado a aplicar subidas cuando desciende el número de vehículos disponibles.

Ante las continuas protestas de los taxistas, el primer ministro egipcio, Sherif Ismail, anunció la semana pasada la formación de un comité, que todavía no se ha pronunciado sobre la cuestión.

En unas recientes declaraciones al canal de televisión egipcio CBC, el miembro del Consejo de Administración de la compañía estadounidense, David Plouffe, aseguró que Uber trabaja de forma legal en Egipto y que la empresa paga sus impuestos.

Para el conductor Husein Salim, de 58 años, estos roces entre los taxis blancos y los taxis de la empresas privadas no van a darle "el pan".

El taxista, que se queja de que ya no trabaja tanto como antes y de que a pesar de eso tiene que seguir pagando sus impuestos y renovando la licencia de su taxi cada seis meses, cree que lo mejor es vender el taxi, comprar otro coche y trabajar para Uber.

"Es mejor para mí y estoy dispuesto a hacerlo", concluye.