El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, anunció este jueves que las masacres cometidas por el Estado Islámico (EI) contra minorías religiosas en Irak y Siria suponen un "genocidio".

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"El EI es responsable de genocidio contra grupos religiosos", afirmó Kerry en una conferencia ante periodistas en la sede del Departamento de Estado, y mencionó entre esos grupos a los cristianos y los yazidíes.

El Departamento de Estado lleva meses evaluando si calificar los asesinatos de los fieles de estos grupos a manos del EI como actos de genocidio y limpieza étnica, una definición legal que puede tener implicaciones prácticas, aunque funcionarios estadounidenses aseguraron que ello no obligará a Estados Unidos a endurecer su campaña militar contra los yihadistas.

"Debemos reconocer qué es lo que está haciendo el EI a sus víctimas", dijo el secretario de Estado, aunque acto seguido aseguró que él no es juez ni fiscal y que debe corresponder a un tribunal internacional la persecución de estas "atrocidades".

Pero los Estados Unidos "apoyará firmemente" los esfuerzos por documentar estas atrocidades cometidas por EI, agregó, al tiempo que mencionó la investigación de la existencia de fosas comunes.

Según Kerry, "mencionar estos crímenes es importante, pero más importante es detenerlos".

El secretario de Estado aseguró que el EI lleva cometiendo crímenes de este tipo desde 2014, lo que los ha llevado a organizar una coalición de 66 países que se esfuerza por "aislar más, debilitar y acabar con el EI".

"Nuestro objetivo es marginar y derrotar a este extremismo violento de una vez por todas", para que estas minorías puedan regresar a sus casas, dijo.

La designación como genocidio de los crímenes del EI puede tener implicaciones prácticas, dado que Estados Unidos es parte de la convención de la ONU contra el genocidio, aprobada en 1948.


Ese tratado llama a los Estados a "castigar" el genocidio, definido como actos "comprometidos con la intención de destruir, por completo o en parte, un grupo nacional, étnico, racial o religioso".

El pasado lunes, la Cámara de Representantes de Estados Unidos ya aprobó una resolución que tachaba de "genocidio" la violencia perpetrada por el EI en Irak y Siria contra los cristianos, los kurdos, los seguidores del Yazidismo y otras minorías étnicas de la región.

La iniciativa legal, apoyada por ambos partidos, llamaba a todos los gobiernos del mundo -incluido el de Estados Unidos- a "llamar a las atrocidades del EI por su nombre: crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio".

"El EI es culpable de genocidio. Ha utilizado los asesinatos en masa, decapitaciones, crucifixiones, violaciones, tortura y esclavitud en su campaña deliberada para eliminar a las minorías religiosas y terminar con su historia", indicó tras la votación el republicano Ed Royce, uno de los promotores de la resolución.

En 1994, el Gobierno de Bill Clinton se resistió a emplear la etiqueta "genocidio" en el caso de Ruanda por temor a que eso le obligara a tomar medidas concretas, según aseguró en 2002 la actual embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Samantha Power.

En 2004, el entonces secretario de Estado, Colin Powell, calificó el asesinato de miles de personas en la región sudanesa de Darfur como genocidio, la primera vez que Estados Unidos usó ese término durante un conflicto activo.

No obstante, el Departamento de Estado aseguró entonces que esa determinación no obligaba legalmente a Estados Unidos a intervenir, y representaba más bien un motivo de presión moral.

En abril del año pasado, el Gobierno de Barack Obama fue objeto de críticas por negarse a utilizar el término "genocidio" para describir la matanza de cientos de miles de armenios por el Imperio Otomano en 1915, de la que se cumplían entonces 100 años, ante la actitud negacionista de Turquía.