Una gran manifestación se dio en defensa del Partido de los Trabajadores (PT) tras la tensión política de las últimas semanas en Brasil.
Miles de brasileños salieron este viernes a las calles para proclamar su apoyo al Gobierno de Dilma Rousseff y al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Es la primera gran manifestación convocada en defensa del Partido de los Trabajadores (PT) tras la escalada de tensión política de las últimas semanas, y se trata, también, de un gesto del Gobierno para asegurar que no cederá ante las críticas y las movilizaciones en su contra.

Brasileros apoyan a Dilma

En el momento álgido de la marcha Lula da Silva defendió su entrada en el Gobierno, que los críticos ven como una huida precipitada de la Justicia, ya que los cargos públicos están aforados y solo responden ante el Tribunal Supremo Federal.

"No voy para pelear", afirmó, "voy para ayudar a la compañera Dilma a hacer las cosas que tiene que hacer en el país", dijo el expresidente.

lula
El discurso de Lula se centró en apoyar a su sucesora, que estos días enfrenta un proceso de destitución. "¡No habrá golpe!", gritó. "La mayoría del pueblo brasileño quiere que dejen a la presidenta gobernar, porque para eso fue elegida", añadió.
Había marchas convocadas en 25 Estados, según el portal G1, pero la mayor fue la de la avenida Paulista, en el corazón de São Paulo. Precisamente allí, el punto que suele servir de brújula política de Brasil, se produjo el domingo una masiva manifestación contra Rousseff , la mayor de la historia democrática del país.

Este viernes en la mañana continuaron las manifestantes antigubernamentales, por lo que estuvo más de 40 horas cerrada al tráfico. Después, la policía despejó la zona a manguerazos y con gases para alojar la otra protesta, en defensa del Gobierno, con mucho riesgo de acabar en trifulca entre los dos bandos. Un síntoma de que la batalla jurídica e institucional que ahoga a Brasil se desplazó a la calle.
En algunos puntos de São Paulo, estos días se respira un ambiente envenenado. Basta que un grupo de seguidores de los grupos contrarios a la presidenta o a Lula vean a una persona vestida con una camiseta roja, el color del Partido de los Trabajadores del que forman parte, para que la increpen, la insulten o salgan detrás de ella corriendo.

Hay madres que aconsejan a sus hijos adolescentes huir de los lugares peligrosos de la ciudad. Incluso hay líderes de los movimientos antigubernamentales que se han visto obligados a huir de sus propios seguidores bajo una lluvia de botellas de cerveza por pedir calma.