Los adquieren para la caza y la pelea, y tienen una mordida que puede desmembrar a un hombre adulto. Es una mezcla entre el Bulldog y el Fox Terrier. La policía reconoce que en algunos allanamientos "no queda otra opción" que matarlos.
La nueva tendencia entre los narcos de San Juan es criar perros para la caza y la pelea. La policía local reconoce que en algunos allanamientos "no queda otra opción" que dispararles.
"Cuando el gas pimienta no funciona y tampoco el disparo al aire o las balas de goma, no queda otra que matarlos", así comienza el relato de un policía que participó de un allanamiento que terminó con polémica y un Pitbull herido, según informó tiempodesanjuan.com.
Fue en la casa de Nery Calvo, el padre de Uma, una bebé asesinada a balazos en enero de 2014. El hombre tenía varios pedidos de captura y cuando los efectivos de Seguridad Personal descubrieron donde estaba dieron el batacazo sorpresa, a las 2 de la mañana, y con colaboración del grupo GERAS.
Fue un policía de ese grupo quien dio el disparo con bala de goma que impactó en el lomo del Pitbull de Calvo. Según la policía primero realizaron un disparo al aire pero al ver que el perro no se detenía "no tuvimos otra opción que dispararle". Después de eso la familia Calvo realizó una denuncia en la fiscalía.
"Es una mezcla entre el Bulldog y el Fox Terrier, después los yanquees los perfeccionaron porque lo querían aguerrido, necio y resistente. Es un perro que al momento de entrenarlo para la pelea es lo más peligroso que hay", aseguró el veterinario, Aldo "Pirata" Olivares al citado sitio de noticias local.
Tal vez sea por eso que, según la policía, son los preferidos de los narcos para custodiar sus aguantaderos. "Esos perros los tienen los que venden droga, el tema es que cuando vos ingresas a un domicilio por el fondo inmediatamente te encara el perro y ese perro te agarra y te saca el pedazo", explicó un uniformado de Seguridad Personal.
El tiempo parece ser ese el único motivo por el cual los delincuentes eligen criar y entrenar Pitbulls. Es que mientras la policía se "entretiene" con la mascota del hogar, los vendedores de droga aprovechan para "descartarse", tirando la droga al inodoro y esos minutos pueden ser decisivos.