Ofrecen a empresas entre 31% Y 33%. La letra se convirtió en la principal ancla del sistema financiero y es ahora el mayor motor detrás de los negocios que persiguen las entidades.
Con este incentivo, las mesas de dinero empezaron a competir entre sí en estos días por retener y captar la mayor cantidad de pesos de los clientes para sacar tajada de los altos rendimientos que ofrecen las Letras de deuda del Central.

Las tasas que pagan en las mesas volvieron a saltar con fuerza por encima del 30% anual, y se ubicaron en una franja de entre el 31% y el 33% anual entre bancos de primera y segunda línea. Las entidades buscan tentar a los ahorristas y a las empresas con retornos tan generosos como se lo permite el enorme spread, de al menos 5 puntos porcentuales, que todavía se mantiene entre los que ofrecen los instrumentos del BCRA y los del resto del sistema. La inversión en Lebac se lleva actualmente $ 461.000 millones de la economía, un monto que ya supera al stock de las reservas (expresadas en pesos).

El sistema financiero entero refleja un movimiento del dinero hacia estas Letras. Los fondos comunes de inversión sufrieron rescates de cuotapartistas que optaron por posicionarse directamente en ellas antes que percibir los retornos de los que son "money market" o renta fija. El patrimonio de ambos tipos de fondos cayó en $ 8.100 millones sólo en los primeros 18 días de marzo. En el mismo período, los bancos captaron $ 12.000 millones en plazos fijos. El aumento está dado por el atractivo que encuentran las entidades al ganar amplios spreads fácilmente, y en un momento en que el crédito todavía no comenzó a traccionar, al colocar la liquidez en Lebac. Con todo, la última semana mostró una desaceleración en este crecimiento, que explica de algún modo la suba de tasas, que está fundamentada por la decisión de las empresas y de los ahorristas de participar directamente en las Lebac. En la última licitación, el Central recibió demandas por $ 3.700 millones de ahorristas para comprar sus títulos más cortos (hasta 147 días) y $ 8.000 millones de las empresas. El premio que ven es una tasa máxima del 38% anual, en las Letras más cortas, que le permiten ganar a la inflación y a la devaluación prevista.

Los clientes intuyen que, con el dólar ya bajo control, ésta será la última oportunidad que tendrán de obtener altas recompensas en pesos. La llegada de los dólares del agro y las emisiones de deuda provinciales y corporativas (por el inminente pago a los holdouts) son factores suficientes como para esperar un freno en el tipo de cambio.