Un megaoperativo de seguridad se pondrá en marcha desde los primeros minutos de este miércoles para proteger al presidente Barack Obama en su visita a la Argentina, el que incluirá cortes de calles, despliegue de efectivos locales y norteamericanos, traslados en vehículos especiales y blindaje en el Palacio Bosch, donde se hospedará.
Obama arribó al Aeropuerto Internacional de Ezeiza Ministro Pistarini a bordo del Air Force One, acompañado por otros dos aviones más en los que viajó el resto de la delegación.

Dentro de la comitiva están incluidos varias decenas de agentes del Servicio Secreto de los Estados Unidos, que se sumarán a los más de 300 uniformados que arribaron a Buenos Aires en los últimos días para preparar el esquema de seguridad y acordar el operativo conjunto con el Gobierno argentino.

Incluidos en ese despliegue también hubo un Boeing C40C y 11 Boeing C-17 Globemaster III, así como también un helicóptero Marine One y seis de guerra Black Hawk (Halcones negros), éstos últimos fueron apostados en la Base Aérea de El Palomar.

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En el espacio aéreo argentino hubo más custodia: mientras la Casa Blanca asignó cuatro cazas F-16 para proteger a Obama, la Argentina sumó al operativo dos aviones Pucará y dos Pampa. "La seguridad del presidente Obama está desplegada y dispuesta para cuidarlo. Esperamos que todo salga bien, ya que se han tomado todas las previsiones y hemos dispuesto todo de nuestra parte", manifestó el ministro de Defensa, Julio Martínez, tras recorrer la sede aérea junto al agregado de Defensa de Estados Unidos en la Argentina, Anthony G. Cook.

En ese sentido, el funcionario nacional manifestó que es el "mayor deseo" del Gobierno "que la estadía del presidente de Estados Unidos se desarrolle de la mejor manera y que sea el inicio de una nueva etapa en la relación de ambos países". "Quisiera agradecer al Gobierno de Argentina, al ministro Martínez, y a las Fuerzas Armadas por la bienvenida generosa. Nos recibieron muy bien y el nivel de apoyo es excelente", expresó Cook.

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En tierra, dos limusinas, Cadillac One y Two TTS, fueron los vehículos oficiales que trasladaron al jefe de la Casa Blanca en su visita a la Argentina, que estuvieron acompañados por varias camionetas en las que viajarán los escoltas del Servicio Secreto.

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Ambos autos de lujo, a los que se pudo ver cargando nafta en una estación de servicio del barrio porteño de Retiro, cuentan con extremos mecanismos de seguridad: blindaje completo que resiste impactos de cualquier tipo de proyectil e incluso puede soportar ataques con explosivos, químicos y hasta nucleares.

Asimismo, las dos limusinas poseen en su interior tanques de oxígeno y una pequeña reserva de sangre del grupo y factor del presidente estadounidense.

Durante su paso por Buenos Aires y Bariloche, el presidente de Estados Unidos estará custodiado y protegido por unos 1.200 efectivos de la Policía Federal, que estarán a pie, en patrulleros, motos y helicópteros.

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También se desempeñarán uniformados de la Gendarmería, Prefectura Naval y la Policía de Seguridad Aeroportuaria, a la vez que tendrán su lugar las fuerzas locales: la Policía Metropolitana y la de Río Negro.

En lo que respecta a la zona circundante a la Casa Rosada, el operativo conlleva un amplio vallado que evitará la circulación de vehículos por el microcentro porteño, mientras que varias estaciones de subte permanecerán cerradas hasta la medianoche del jueves: Perú y Plaza de Mayo (Línea A); Leandro N. Alem y Florida (Línea B); Catedral (Línea D); Bolívar, Independencia y Belgrano (Línea E).

En el marco de la visita y ante la eventualidad de alguna urgencia médica, Obama tendrá a su disposición dos médicos: el personal, que depende de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos; y uno argentino, contratado por la Embajada de ese país en la Argentina.