Vas caminando por una calle cualquiera cuando ves que de la pared sale un pendrive. No te preocupes, no se trata de un proyecto secreto del FBI y no tiene nada que ver con hackers. Se trata de un dead drop, una de los tantos USBs que están escondidos por el mundo.
¿De qué se trata? Es una idea del artista alemán Aram Bartholl que nació con la intención de crear una red P2P (de persona a persona) que permita intercambiar archivos de manera anónima y sin la necesidad de conectarse a internet.

El proyecto nació en el 2010 en Nueva York cuando el artista escondió las primeras cinco memorias. Hoy el proyecto se viralizó y ya se calcula que hay miles escondidas por el mundo.

¿Qué hay que hacer? Encontrar un agujero en la pared, agarrar masa o cemento y dejarla pegada en la pared. Los archivos con los que estará cargada la memoria serán los que desee aquel que la esconda.

dead drops