Las Obama almorzaron en un salón que fue cerrado exclusivamente para el evento que involucró a unos 25 comensales, entre funcionarios de la Casa Blanca y agentes del Servicio Secreto estadounidense encargados de su custodia.
La primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, almorzó junto a sus hijas y su comitiva en una parrilla en San Telmo, como parte de la actividad con agenda propia que desarrolló en el marco de la visita oficial de su marido a la Argentina.

Michelle Obama protagonizó este martes a la mañana una actividad en el Centro Metropolitano de Diseño de Barracas junto a la primera dama argentina, Juliana Awada, tras lo cual llevó a sus hijas Malia y Sasha a degustar carne argentina a San Telmo.

Las Obama almorzaron en la Gran Parrilla del Plata ubicada en la esquina en la que se cruzan las calles Chile y Perú, en un salón que fue cerrado exclusivamente para el evento que involucró a unos 25 comensales, entre funcionarios de la Casa Blanca y agentes del Servicio Secreto estadounidense encargados de su custodia.

El menú fue típico y todos probaron ojo de bife y medallón de lomo acompañado con ensalada y papas fritas. Para beber, además del agua y las gaseosas, pidieron los mejores vinos que ofrece la casa: Cadus Malbec y DV Catena.

Si bien Michelle Obama llegó al restorán pasadas las 13, los preparativos para el almuerzo comenzaron mucho antes. Bien temprano el dueño del local se enteró que parte de la delegación norteamericana pretendía almorzar ahí y a las 10 llegaron los miembros del servicio secreto para inspeccionar el salón en el que almorzaría la primera dama.

Tras bajar las persianas del salón que sería utilizado y solicitar que fueran apagadas las cámaras de seguridad internas, comenzaron a llegar a la esquina de Chile al 600 una decena de móviles policiales y del servicio secreto de los Estados Unidos.

El operativo incluyó a cinco oficiales de la Policía Metropolitana, más de 15 de la Federal, 10 camionetas de la custodia norteamericana y un móvil de la brigada antiexplosivos.

La presencia policial generó el corte de la intersección de las calles Chile y Perú y el amontonamiento de buen número de turistas y porteños que se acercaron para ver lo que ocurría en el salón contiguo al principal, en el que la actividad gastronómica transcurría con normalidad.

Pasadas las 14, la comitiva norteamericana pagó una cuenta que estuvo alrededor de los 10.000 pesos, "más una "propina generosa", según uno de los mozos y a las 14.18 Michelle Obama abandonó el salón para continuar con la actividad de su agenda oficial.