El Ejército sirio hizo retroceder a la milicia terrorista y recuperó el completo control de Palmira, una histórica ciudad protegida por la UNESCO. Rusia celebró la conquista de su aliado.

El Ejército sirio, tras varios días de combates, anunció hoy que recuperó por completo el control de la ciudad histórica de Palmira, una de las localidades protegidas por la UNESCO, y expulsó al Estado Islámico (EI), la milicia que dominaba la zona desde hace poco menos de un año.

A través de un comunicado, la Comandancia General del Ejército y las Fuerzas Armadas sirias sostuvieron que se trata de "una prueba más" de que es el Ejército y no los otros grupos beligerantes -tanto la oposición como las potencias occidentales que la apoyan- los que lograrán "derrotar" al EI.

El triunfo tiene un valor tan importante en la compleja guerra siria que hasta el presidente Bashar al Assad salió a celebrar hoy. En un mensaje en la televisión pública, lo calificó como "un éxito en la guerra contra el terrorismo" y como "un resultado importante" en el avance del Ejército.

Desde Moscú, su aliado, el presidente Vladimir Putin, también lo felicitó. "En una conversación con el presidente de Siria, Vladímir Putin felicitó a su colega con motivo de la liberación de Palmira por los militares sirios, tras destacar la importancia de la preservación de esa histórica ciudad para la cultura mundial", informó a la prensa el vocero de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov.

Pese a que Putin ya comenzó con la retirada del grueso del contingente militar ruso en Siria, las Fuerzas Armadas de Rusia "continuarán ayudando a las autoridades sirias en la lucha contra el terrorismo y en la liberación del país de grupos extremistas".

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una organización pro opositora con sede en Londres, confirmó el anuncio del Ejército sobre la recuperación de Palmira, aunque agregó que los combates aún continúan en la zona este y noreste de Palmira, ubicada en la provincia de Homs, en el centro del devastado país.

Palmira, cuyas ruinas grecorromanas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, fue conquistada por el EI el 20 de mayo pasado, durante una ofensiva en la que tomó varias localidades del este de la provincia de Homs, fronteriza con Irak. La noticia sacudió al mundo ya que la milicia extremista destruyó con cargas de dinamita varias ruinas y construcciones de la parte histórica de Palmira. Además, la ofensiva represiva del EI contra la población civil local fue implacable y dejó un número desconocido de muertos y miles de desplazados.

Según el Observatorio, la ofensiva del Ejército de los últimos días para recuperar Palmira provocó la muerte a al menos 400 combatientes islamistas y a más de 180 soldados y milicianos aliados. Aunque no se sabe cuánto se extiende la destrucción de la ciudad histórica, se estima que fue devastada, por un lado, por la violencia religiosa del EI y, por otro, por los bombardeos aéreos, primero de Estados Unidos, y luego de Rusia y Siria.

Moscú acompañó desde el aire el avance del Ejército sirio, quien a su vez lanzó barriles con explosivos -una táctica repudiada por las organizaciones humanitarias debido a la matanza indiscriminada que provoca en el terreno- para preparar el escenario para el avance terrestre de sus tropas.

Desde hace exactamente un mes rige en Siria la primera tregua nacional, impulsada y negociada por Estados Unidos y Rusia, un primer paso que busca abrir un proceso de paz que ponga fin a más de cinco años de una guerra que ya dejó al menos 270.000 muertos y más de la mitad de la población refugiada o desplazada. El acuerdo bajó significativamente el nivel de violencia en el país y el número de muertos a diario, pero el EI -al igual que el Frente al Nusra, la rama local de Al Qaeda- no participa de este cese de hostilidades, por ser considerado parte de los "grupos terroristas".