La gobernadora bonaerense visitó este lunes una panadería en el partido de Lobos donde se la puedo ver todavía con el símbolo de lo que fue alguna vez su matrimonio con el hoy intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro.
Ya pasaron dos semanas desde que la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, confirmara la separación de su espoco, Ramiro Tagliaferro, intendente de Morón. Sin embargo, si de señales se tratara, poco y nada indicaría que la mandataria provincial está separada.

Es que, aunque Vidal se mostró decidida a blanquear su separación ante los medios, no parece lista todavía para abandonar el símbolo de esa ya rota unión.

La gobernadora visitó este lunes por la mañana la panadería de la Asociación Civil Mostrando Caminos del partido de Lobos que da trabajo a diez chicos con capacidades diferentes. Allí conversó con los chicos y mientras se interiorizaba con el proceso de manufacturación de los productos que venden se pudo ver claramente que Vidal no se quitó todavía del dedo anular de su mano izquierda la alianza de su matrimonio con Tagliaferro.

"Hemos decidido con Ramiro separarnos" había anunciado semanas atrás ante la prensa durante un acto en la localidad bonaerense de Villa Elisa y agregó: "Hemos pasado juntos muchos años y hemos tomado la decisión en conjunto pero seguimos teniendo una muy buena relación porque es un vínculo de muchos años, además, nuestra prioridad, como debe ser, es cuidar a nuestros hijos, es que ellos estén protegidos y se sientan acompañados en este proceso que todos como familia vamos a atravesar".

Aunque ese proceso ya comenzó, tal como ella admitió, los símbolos de esa unión, por el momento, permanecen intactos.