Aunque no se conocían, se abrazaron y lloraron. Minutos antes habían estado apuntándose con sus fusiles. Uno de ellos, al borde de perder su última fuerza, pero nunca la esperanza. El otro, cumpliendo la misión de encontrar al hombre que ahora le apuntaba y llevarlo a salvo a los brazos de su familia en Boyacá (Colombia), donde una madre oraba desde hace 23 días para que apareciera vivo su hijo.
La vida de estos dos hombres del Ejército de Colombia se unió en la espesura de la selva del Meta, según indicó el diario Tiempo de Colombia. Fue la operación de rescate del soldado Yeffer Orlando Sánchez Fonseca, quien sobrevivió 23 días perdido.

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Tras ser encontrado por el soldado Carlos Enrique Tunubalá, Sánchez fue trasladado en helicóptero a San José, donde lo esperaban con una comida.

PERDIDO EN ZONA ROJA

Sánchez se perdió durante un patrullaje en una zona donde históricamente han sido fuertes las Farc. “No sé qué me pasó. Me desorienté y me quedé del grupo”, les contó a sus compañeros. También recordó que pasó “noches pavorosas” en medio de la total oscuridad, aferrado a su fusil y poniendo en práctica lo que le enseñaron en los entrenamientos de supervivencia.

El uniformado relató a sus superiores que para pasar el tiempo se dedicaba horas enteras a caminar buscando la ruta que lo sacara de la selva. En esas largas jornadas cantaba sus propias canciones de rap, su música predilecta y por la cual era conocido entre sus compañeros. En sus cuentas había pasado 17 días perdido, pero en realidad eran 23.

Con la mente fija en que tenía que regresar con su mamá, doña Ana Fael, y sus siete hermanos, el soldado nacido en Belén (Boyacá) aplicó las lecciones para sobrevivir en el monte. Bebía las gotas que encontraba en las palmas de plátano o en los bejucos, pero la sequía es tan fuerte que, asegura, pasó días sin una gota de agua.

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Una tortuga, cuya carne comió cruda, estuvo en el menú. Pero el plato del día eran casi siempre los frutos que encontraba en el piso y algunas palmas.

“Caminé, caminé mucho. Y en esas caminatas me reencontré con Dios. Tenía la firme convicción de que me estaban buscando, pero oré mucho; le pedí a Dios que me ayudara, que no me dejara desfallecer y que mis compañeros me encontraran pronto”, cuenta el soldado Sánchez.

El uniformado permanece en una sede militar del Guaviare en donde fue sometido a exámenes médicos y psicológicos que arrojaron que presenta un cuadro de deshidratación. Se espera que este martes se pueda reunir con su madre y hermanos, que fueron trasladados a la zona desde el departamento de Boyacá.