Suena a frase trillada, ésa que suelen utilizar aquellos que intentan justificar el mal rendimiento de un equipo. Pero en el caso de la Selección, es imposible no caer en el lugar común. Y las primeras seis fechas de las Eliminatorias no hicieron más que confirmar que Argentina es un equipo con Lionel Messi en cancha y otro muy distinto cuando el rosarino lo mira desde afuera.
El capitán del equipo conducido por Gerardo Martino reapareció luego de su ausencia por lesión en los primeros cuatro encuentros y le cambió la cara a un Seleccionado que necesitaba como agua en el desierto comenzar a conseguir resultados.

El triunfo en Santiago de Chile por 2-1 no convenció desde lo futbolístico, pero fue la inyección necesaria para resurgir. Y la victoria en Córdoba ante Bolivia quedó corta en el marcador (2-0), pero mostró un equipo jugando en gran nivel y con un soberbio Messi como abanderado. El equipo jugó a su ritmo.

Se consiguieron así 6 puntos de 6 posibles y Argentina trepó al segundo lugar de las Eliminatorias, un panorama completamente distinto al que presentaba justo antes de comenzar esta doble fecha.

Porque en las primeras cuatro jornadas, los de Martino no la pasaron bien. El debut ante Ecuador, en el Monumental, fue un "golpazo" inesperado, de esos que duelen. Después llegó el viaje a Asunción, donde el empate sin goles ante Paraguay se festejó casi como un triunfo en medio de esta anemia futbolística.

Para la segunda doble fecha, Messi volvió a ausentarse, aunque la cosa no fue tan crítica. Empate frente a Brasil como local y el gran triunfo ante Colombia en tierras ajenas que ubicó a la Selección no tan lejos de los de arriba, pero fuera de los clasificados al Mundial de Rusia 2018.

A la hora de hablar de los fríos números, Argentina jugó cuatro partidos sin Messi, en los que sumó 5 puntos, con dos goles a favor y tres en contra. Con el rosarino en cancha disputó dos encuentros, con 6 unidades de 6 posibles, cuatro tantos a favor y apenas uno en contra.

Si bien se trata de la primera parte de un largo camino hacia la próxima Copa del Mundo, este equipo tiene claro que su líder es imprescindible. Será cuestión de aprender a convivir con su ausencia ante cualquier eventualidad para no sufrir tanto la deserción de un jugador que, cuando falta, deja un hueco imposible de llenar.